El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, pidió a los fieles no vivir la Semana Santa como una costumbre más, sino como un tiempo de reflexión y cambio personal.
Durante la eucaristía, el jerarca de la Iglesia Católica instó a detener la rutina diaria. Además, llamó a enfocar la atención en lo esencial de la fe.
“No vivas estos días como siempre… vívelos de manera distinta”, expresó ante los asistentes.
Invitación a la reflexión personal
El arzobispo exhortó a los creyentes a cuestionar su papel en la vida cristiana. En ese contexto, planteó una reflexión directa.
“La primera pregunta que nos debemos hacer es: ¿Quién soy yo en la Pasión del Señor?”, afirmó.
Asimismo, advirtió sobre el riesgo de vivir sin propósito. Señaló que muchas personas enfrentan rutinas sin sentido ni dirección clara.
“Podemos estar muy ocupados, pero vacíos; podemos tener muchas cosas, pero poca paz”, indicó durante su homilía.
Señalamientos sobre la realidad social en Panamá
El mensaje también abordó la situación social del país. Ulloa afirmó que el sufrimiento de Cristo se refleja en problemas actuales.
“Cristo sigue siendo crucificado cuando la dignidad humana es pisoteada”, sostuvo.
Además, mencionó la corrupción, la injusticia y la indiferencia como factores que afectan a la sociedad. Según explicó, estas situaciones impactan el bienestar colectivo.
También señaló que estas realidades se evidencian en familias divididas, violencia en comunidades y jóvenes sin rumbo.
Llamado a una vivencia activa de la fe
El arzobispo insistió en que la Semana Santa debe marcar un cambio en la vida de los creyentes. Por ello, pidió no limitarla a tradiciones culturales.
“No puede ser una más. Tiene que ser un antes y un después”, afirmó.
De igual forma, invitó a quienes no puedan asistir a las iglesias a vivir este tiempo desde sus hogares. Sugirió convertirlos en espacios de oración y encuentro espiritual.
Participación de fieles en actividades religiosas
Desde tempranas horas, parroquias en Ciudad de Panamá registraron la asistencia de fieles en procesiones y eucaristías.
Las actividades recrearon momentos centrales de la tradición cristiana. Entre ellos, la entrada de Jesús a Jerusalén.







