Centroamérica se ha convertido en un punto vulnerable para la expansión de la desinformación rusa. La combinación de alta conectividad digital, polarización política y debilidad institucional crea un escenario propicio.
Un informe del Centro para el Estudio de la Democracia (CSD), titulado “Alianza en la sombra: poderes autoritarios y Eel nexo de la guerra híbrida en América Latina”, advierte que Rusia ha desarrollado una estrategia sistemática de influencia informativa en la región.
El estudio identifica que Moscú utiliza medios estatales como RT en Español y Sputnik, que operan en toda América Latina con contenidos en español adaptados a audiencias locales.
En países como México, Argentina y Brasil, estas plataformas han logrado amplificar su alcance mediante alianzas con medios locales, periodistas y figuras públicas que replican o reinterpretan sus contenidos.
También inciden en Centroamérica
Aunque el informe señala mayor actividad en esos mercados, advierte que el impacto se extiende a Centroamérica, donde los contenidos circulan a través de redes sociales sin mayor control.
En la región, países como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua presentan condiciones que facilitan esta penetración, debido a la baja regulación digital y la desconfianza en medios tradicionales.
El documento también describe operaciones coordinadas en al menos 13 países de América Latina, donde contenidos generados en Rusia son adaptados por actores locales para parecer información orgánica.
Estas campañas utilizan herramientas como cuentas en redes sociales, portales digitales, influencers y medios aliados para posicionar narrativas sobre soberanía, antiintervencionismo o críticas a Occidente.
Además, Rusia complementa esta estrategia con redes culturales y académicas, vínculos políticos y espacios de formación que fortalecen su presencia a largo plazo en la región.
El informe advierte que el objetivo no es solo informar, sino influir. Estas operaciones buscan moldear la opinión pública, generar divisiones internas y reducir la capacidad de respuesta institucional en países vulnerables.
