La codictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, confirmó que el acto central del 19 de julio, fecha en la que el régimen conmemora el triunfo sandinista de 1979, se ajustará al horario de la final de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que concluye ese mismo día.
En declaraciones a los medios de propaganda oficial, Murillo informó que la jornada iniciará con desfiles matutinos en todos los municipios del país.
Además dijo que las concentraciones principales comenzarán hacia las 5:30 de la tarde, una vez concluido el partido que se disputará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Estados Unidos.
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Mundial versus fiesta partidaria
“Después del juego de fútbol que todo el mundo quiere ver, es la fina”, afirmó la dictadora, al explicar el cambio de horario del acto político que cada año reúne a miles de simpatizantes en la Plaza de la Fe, en Managua.
La final del Mundial está prevista para iniciar alrededor de la 1:00 p. m. hora de Nicaragua (2:00 de Panamá) y podría extenderse hasta después de las 4:00 p. m. si el encuentro requiere tiempos extras o definición por penales.
La decisión oficial llega en medio de reportes sobre orientaciones transmitidas a organizadores de eventos deportivos para evitar la instalación de “estadios virtuales” y otras concentraciones masivas durante la final.
De acuerdo con información publicada por medios locales, las recomendaciones comenzaron a circular desde junio y buscan impedir aglomeraciones que coincidan con la conmemoración oficialista.
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Prohibiciones
Aunque las fuentes sostienen que la medida no constituye una prohibición formal, varios negocios del sector entretenimiento, bares y restaurantes permanecen a la espera de definiciones sobre el alcance de las restricciones.
La fecha de la jornada tradicionalmente representa una oportunidad de alta demanda para este tipo de establecimientos.
El 19 de julio es feriado nacional en Nicaragua desde 1980 y suele desarrollarse bajo un amplio despliegue policial, cierres de vías y estrictos controles de seguridad alrededor de las actividades organizadas por el oficialismo.
El ajuste anunciado por Murillo evidencia el peso que tendrá la final del Mundial incluso en la agenda política del régimen, que este año optó por acomodar su principal celebración anual al calendario del mayor espectáculo deportivo del planeta, mientras mantiene controles sobre las actividades privadas paralelas.
