La oposición nicaragüense tiene visiones diferentes pero se mantiene activa contra la dictadura, asegura CETCAM

Un análisis del CETCAM sostiene que, pese a las diferencias entre sus actores, la oposición nicaragüense ha mantenido una estrategia permanente de resistencia e incidencia desde 2018.

Foto de archivo de las protestas contra la dictadura Ortega-Murillo en Nicaragua en 2018.

La oposición nicaragüense ha permanecido activa desde las protestas de 2018, aunque esté conformada por organizaciones y actores con diferentes visiones políticas y estrategias, concluye un análisis publicado por el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM).

El estudio cuestiona la narrativa que durante los últimos años ha descrito a la oposición como un bloque dividido y debilitado. Según el documento, más que una sola oposición existe un conjunto de organizaciones políticas, movimientos ciudadanos, agrupaciones de la sociedad civil, colectivos de derechos humanos, organizaciones de mujeres, campesinos, médicos, jóvenes y plataformas ciudadanas que trabajan desde distintos ámbitos con un objetivo compartido.

El CETCAM señala que, aunque existen diferencias sobre la forma de conducir una eventual transición política, la mayoría de estos actores coincide en cuatro principios fundamentales: promover un cambio mediante la acción cívica, garantizar justicia para las víctimas de violaciones a los derechos humanos, recuperar las libertades públicas y avanzar hacia una transición democrática.

El análisis sostiene que las principales diferencias no se centran en los objetivos, sino en aspectos ideológicos, liderazgos, estrategias y en la competencia entre organizaciones. A juicio del centro de estudios, superar esas diferencias mediante un mayor diálogo y coordinación permitiría fortalecer las acciones encaminadas al cambio político sin necesidad de construir una estructura única de oposición.

Entre las acciones desarrolladas desde 2018, el informe destaca el trabajo de organizaciones de derechos humanos y de familiares de presos políticos para documentar violaciones a los derechos humanos ante instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN).

El documento también resalta las gestiones realizadas ante el Congreso y el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Parlamento Europeo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otros organismos internacionales, lo que ha permitido mantener la situación de Nicaragua en la agenda internacional, impulsar sanciones contra funcionarios del régimen y promover investigaciones sobre presuntas violaciones a los derechos laborales y humanos.

Asimismo, el CETCAM reconoce el aporte de periodistas y medios independientes que operan desde el exilio, así como de organizaciones dedicadas a preservar la memoria histórica, brindar asistencia humanitaria, formar nuevos liderazgos y acompañar a la población desplazada. El informe también destaca las acciones de resistencia que continúan desarrollándose dentro de Nicaragua pese a la vigilancia y persecución del régimen.

El centro de estudios concluye que todavía persisten importantes desafíos para la oposición, entre ellos reducir la competencia entre organizaciones, fortalecer la coordinación y reconocer el papel que cada actor desempeña dentro del proceso democrático. No obstante, considera que el cambio político no dependerá únicamente de alcanzar una unidad formal entre los grupos opositores, sino también de las condiciones internas del país y del respaldo sostenido de la comunidad internacional para facilitar una eventual transición hacia la democracia.

 

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