Las Hermanas Religiosas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia fueron expulsadas de Nicaragua por presiones del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, informó el periodista e influencer nicaragüense Miguel Mendoza
El destierro puso fin a más de 3 décadas de labor pastoral, social y comunitaria en el municipio indígena de Totogalpa, en el departamento de Madriz, al norte de Nicaragua. Ellas llegaron a esa zona pobre el 27 de abril de 1992
Según la información divulgada por Mendoza en sus redes sociales, la decisión se les comunicó oficialmente a las religiosas el sábado 24 de enero de 2026 durante una reunión en la casa pastoral de la parroquia Santa María Magdalena.
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Fin de una era de solidaridad
Durante más de 30 años, las hermanas sostuvieron la vida espiritual de las comunidades chorotegas, especialmente en periodos en los que no hubo sacerdote residente.
Se encargaron de la catequesis, la formación de líderes laicos y el resguardo del templo parroquial, declarado Patrimonio Histórico Cultural de Nicaragua.
Además de su labor evangelizadora, desarrollaron un amplio trabajo social, acompañando a familias rurales, atendiendo emergencias como las provocadas por el huracán Mitch en 1998.
Impulsaron además una casa materna y colaboraron con Cáritas Diocesana en proyectos de asistencia a poblaciones empobrecidas, sin distinción política o religiosa, relató Mendoza.
Hostigamiento y salida forzada
De acuerdo con el periodista, desde el año pasado las religiosas vivían bajo constante vigilancia y hostigamiento policial, hasta recibir un ultimátum que las llevó a tomar la decisión de salir del país.
Por temor a una eventual confiscación, vendieron a bajo precio la camioneta que utilizaban para su labor pastoral, un vehículo que fue donado originalmente por la embajada de Estados Unidos.
Actualmente, las hermanas se encuentran regalando sus pertenencias y despidiéndose de la casa que por años fue espacio de oración y acogida.
Más de 17.000 habitantes de Totogalpa, en su mayoría indígenas, han expresado consternación por lo que consideran una “herida pastoral, humana y espiritual”, subrayó Mendoza.
Como antecedente, el periodista recordó que en 2017 la propia Rosario Murillo felicitó públicamente a la congregación por sus 25 años de trabajo misionero en Nicaragua.
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Persecución infinita
Sin embargo, en el actual contexto de persecución contra la Iglesia católica, las religiosas serán trasladadas a Guatemala, en lo que se suma a una larga lista de expulsiones de órdenes y misiones religiosas del país.
La persecución religiosa de la dictadura Ortega Murillo en Nicaragua es una de las más brutales y graves en el mundo. Desde 2018 la dictadura familiar ha perseguido, apresado, desaparecido, golpeado y torturado, condenado y desterrado a sacerdotes, monjas y fieles católicos.
Además ha confiscado sus bienes, sus cuentas y cerrado o invadido templos, escuelas, clínicas, universidades y asilos de ancianos, entre otra serie de aberraciones y abusos.
