ONU celebra “liberación” de sacerdotes y exige fin de persecución religiosa en Nicaragua

Alto Comisionado de Derechos Humanos se congratuló por la liberación de los religiosos, pero exigió a la dictadura frenar la represión contra la iglesia

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, desde su sede para América Central y el Caribe, expresó su alivio ante la noticia de la “liberación” y destierro a Roma de 19 religiosos católicos, pero a la vez exigió a la dictadura sandinista el fin de la persecución religiosa.

El pasado domingo 14 de enero la dictadura de Nicaragua desterró a 19 miembros de la Iglesia a la Santa Sede del Vaticano en Roma, tras haber secuestrado a unos 19 sacerdotes y seminaristas en el mes de diciembre de 2023.

Entre los expulsados estaba monseñor Rolando Álvarez, quien permaneció detenido en condiciones inhumanas por más de 500 días, y monseñor Isidoro Mora, arrestado en diciembre como represalia por pedir la libertad de Álvarez en una homilía.

Ola de secuestros de sacerdotes

En diciembre de 2023, más de 20 representantes del clero, seminaristas y laicos fueron privados arbitrariamente de su libertad por agentes del Estado, en un contexto que refleja la creciente persecución religiosa en Nicaragua bajo la dictadura de la familia Ortega-Murillo.

Desde agosto de 2022, la OACNUDH ha documentado la sistemática persecución contra cualquier manifestación considerada crítica hacia el régimen por parte de miembros de la Iglesia Católica, “una acción que representa una flagrante violación de las libertades de expresión y religión”. 

Este patrón ha estado marcado por detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, encarcelamientos, condenas penales, expulsiones de religiosos y religiosas sin debido proceso, la cancelación de la personalidad jurídica de organizaciones vinculadas a la Iglesia, así como la confiscación arbitraria de sus bienes, enumera la organización de derechos humanos.

OACNUDH aliviada

Las condiciones inhumanas en las que se encontraba el Obispo Álvarez y las desapariciones forzadas a las que fueron sometidos varios de los 19 liberados, poniendo en peligro sus vidas e integridad, generan un alivio para la OACNUDH. 

Sin embargo, la oficina subraya la importancia de recordar que la detención y expulsión de individuos por ejercer sus derechos fundamentales constituyen una violación de los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos.

Los obispos nicaragüenses Rolando Álvarez e Isidoro Mora, desterrados por la dictadura de Nicaragua, oficiaron una misa en Roma, tras su liberación.

La OACNUDH insta al régimen de Nicaragua a seguir este gesto con acciones concretas “que garanticen el pleno respeto a la libertad de expresión, la libertad religiosa y los derechos humanos en el país”.

Esto incluye la adopción de medidas para crear un entorno seguro que permita que todas las personas, colectivos y comunidades religiosas puedan expresarse libremente sin temor a represalias.

De acuerdo a la Oficina, el silenciamiento de la Iglesia Católica, defensores de derechos humanos, la sociedad civil y cualquier voz crítica “es incompatible con la construcción de una sociedad justa y una convivencia pacífica, anheladas por el pueblo nicaragüense”.

La OACNUDH reafirmó su compromiso en monitorear y reportar sobre la situación de derechos humanos en Nicaragua, así como en buscar soluciones para la prolongada crisis de derechos humanos que afecta al país.

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