El obispo nicaragüense en el exilio Silvio Báez advirtió este domingo que los sistemas políticos que se imponen mediante el miedo, la represión y el exilio forzado no pueden considerarse constructores de paz, en una homilía en la que también llamó a no normalizar la situación que atraviesa Nicaragua.
Durante su mensaje por el domingo de la Divina Misericordia, pronunciado en Miami, Báez sostuvo que existe una “falsa paz” promovida por regímenes que, pese a presentarse como garantes del orden, restringen libertades, encarcelan a opositores y obligan a miles de ciudadanos a abandonar sus países.
“La paz no es la tranquilidad de los cementerios ni el silencio impuesto por el miedo”, afirmó el obispo, quien forma parte del clero nicaragüense en el exilio tras el aumento de tensiones entre la Iglesia católica y la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Rechazo a la normalización del miedo
Báez instó a no aceptar como normal la situación de represión y control, al advertir que acostumbrarse a ese contexto equivale a legitimar la violencia estructural. Señaló que la verdadera paz solo puede construirse sobre la base de la justicia, la libertad y la reconciliación.
El religioso también aludió al sufrimiento de la sociedad nicaragüense, marcada en los últimos años por denuncias de organismos internacionales sobre violaciones a los derechos humanos, restricciones al espacio cívico y persecución contra opositores, periodistas y líderes religiosos.
En ese contexto, afirmó que las heridas del país —incluyendo el exilio y la represión— podrán transformarse en el futuro en memoria histórica para evitar la repetición de esos hechos.
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Llamado global por la paz
El obispo retomó además el llamado del papa León XIV a orar por la paz en medio de los conflictos internacionales, aunque subrayó que la oración no sustituye la responsabilidad frente a la injusticia.
“La paz no es solo ausencia de guerra”, insistió Báez, al advertir sobre un contexto global marcado por conflictos armados, violencia y sistemas que lucran con el sufrimiento humano.
El mensaje del obispo nicaragüense se suma a las voces críticas que, desde el exilio, denuncian el deterioro de las libertades en Nicaragua y llaman a una solución basada en la justicia y el respeto a los derechos fundamentales.
