El obispo nicaragüense Silvio Báez, exiliado por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, cuestionó este domingo a quienes creen que la paz se construye con violencia y a quienes asumen que los sistemas políticos no pasarán jamás.
Durante su homilía del IV Domingo de Cuaresma, celebrada en la parroquia Santa Agatha de Miami, el obispo auxiliar de Managua, reflexionó sobre el pasaje del Evangelio de Juan que relata la curación del ciego de nacimiento y lo vinculó con la necesidad de ver la vida con los ojos de Jesús.
“Son ciegos quienes al mal le llaman bien y al bien le llaman mal; quienes se obstinan en el mal que cometen y rechazan toda corrección”, afirmó Báez durante su mensaje.
El obispo agregó que también viven en ceguera quienes se acostumbran al dolor ajeno, quienes creen que el dinero da felicidad o quienes asumen que el amor es un sentimiento pasajero y no una decisión orientada al bien del otro.
“Son ciegos también quienes creen que la paz se construye con la violencia o que violentar los derechos de los otros los hace poderosos. Son ciegos quienes callan ante la injusticia, creyendo que nunca serán víctimas, imaginando que su silencio los protegerá de los tiranos. Son ciegos también quienes creen ingenuamente que hay personas o sistemas políticos que son eternos, que no pasarán jamás, y por eso les rinden culto, entregándoles su corazón y su conciencia”, expresó.
Báez explicó que el ciego curado del Evangelio representa al creyente que avanza de las tinieblas a la luz, mientras otros personajes del relato encarnan la indiferencia, el miedo o el fanatismo religioso que impide reconocer la verdad.
Según el obispo, la fe no significa cerrar los ojos ni renunciar a la razón, sino aprender a mirar el mundo desde la luz del Evangelio, con una visión atenta a la injusticia, la violencia y el sufrimiento humano.
El religioso, quien permanece exiliado desde 2019 y fue desnacionalizado por la dictadura, retomó además una idea expresada por el Papa este día al señalar que hace falta una fe despierta, atenta y profética, capaz de socorrer a los demás, denunciar las injusticias y vivir con esperanza, sin rigideces mentales ni nostalgias estériles del pasado.
