La dictadura de Nicaragua aplaza hasta septiembre la reforma constitucional para excluir a la oposición de las elecciones

La dictadura nicaragüense pospuso hasta septiembre la aprobación de una reforma constitucional que ha generado fuertes críticas de la comunidad internacional.

La pareja dictatorial nicaragüense: Rosario Murillo y Daniel Ortega.

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció este lunes que aplazará hasta septiembre la aprobación de una reforma parcial a la Constitución que busca impedir la participación de partidos opositores en las elecciones de Nicaragua, una iniciativa que ha provocado el rechazo de gobiernos y organismos internacionales.

Rosario Murillo informó que la propuesta será sometida a un proceso de consulta con distintos sectores del país antes de ser presentada nuevamente ante la Asamblea Nacional. Según explicó, las consultas comenzarán con una exposición dirigida al cuerpo diplomático acreditado en Nicaragua.

“Hoy inicia el proceso de consulta de la iniciativa de ley o, mejor dicho, para la iniciativa, para elaborar una iniciativa de ley de reforma parcial a la Constitución”, anunció Murillo durante su intervención diaria en medios oficiales.

La codictadora agregó que, una vez concluya el proceso de consultas, la comisión especial elaborará el dictamen que será remitido al pleno legislativo para que la reforma sea aprobada en los primeros días de septiembre.

El anuncio se produce pocos días después de que Daniel Ortega descartara cualquier posibilidad de alternancia democrática en Nicaragua. Durante el acto por el 47 aniversario de la revolución sandinista, el dictador aseguró que su gobierno no permitirá procesos electorales que puedan poner en riesgo el control del oficialismo.

“Aquí (en Nicaragua) no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el poder”, afirmó Ortega. Además, acusó a los opositores exiliados de mantenerse “agazapados, conspirando” y reiteró: “Pero que se olviden: aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el poder”.

El gobernante también anunció que promoverá nuevas leyes junto con la Asamblea Nacional y otras instituciones estatales para actuar contra quienes calificó como “golpistas” y “vendepatrias”. “Vamos a trabajar con la Asamblea Nacional y con las organizaciones correspondientes las leyes para que les pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias”, expresó.

La intención de modificar la Constitución ha sido cuestionada por varios países y organismos internacionales. Estados Unidos advirtió que no permanecerá “de brazos cruzados” frente a la dictadura nicaragüense, mientras que la Unión Europea instó al gobierno de Ortega a convocar elecciones “de conformidad con las normas internacionales”.

Ortega, de 80 años, y Rosario Murillo, de 75, gobiernan Nicaragua desde 2007 con amplio control del aparato estatal desde hace casi dos décadas, en medio de constantes denuncias de persecución política, fraude electoral y violaciones a los derechos humanos.

 

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