La dictadura de Nicaragua amplía control financiero sobre ciudadanos y ONG

Una iniciativa de reforma enviada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo fortalecería la vigilancia estatal sobre operaciones financieras de los ciudadanos, organizaciones sin fines de lucro, cooperativas y empresas en Nicaragua.

Asamblea Nacional de Nicaragua

La Asamblea Nacional de Nicaragua, al servicio de la dictadura Ortega Murillo, aprobará de manera exprés las reformas de control financiero.

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo presentó ante la Asamblea Nacional un paquete de reformas a cinco leyes que ampliaría significativamente los mecanismos de control estatal sobre ciudadanos, empresas, cooperativas, fideicomisos y organizaciones sin fines de lucro en Nicaragua.

La iniciativa fue remitida el 16 de junio a la Comisión de Justicia y Asuntos Jurídicos con la instrucción de emitir un dictamen en apenas 24 horas, una medida que apunta a una aprobación acelerada y sin un amplio debate público.

Las modificaciones alcanzan la Ley 977 contra el lavado de activos y financiamiento del terrorismo, la Ley 976 de la Unidad de Análisis Financiero, el Código Penal, el Código Procesal Penal y la Ley de Prevención, Investigación y Persecución del Crimen Organizado.

Según el oficialismo, los cambios responden a la necesidad de adecuar la legislación nacional a estándares internacionales y recomendaciones de organismos multilaterales. Sin embargo, juristas y críticos consideran que las reformas aumentan la capacidad de vigilancia e intervención del Estado sobre actividades económicas y financieras de distintos sectores.

Uno de los cambios más relevantes involucra a las organizaciones sin fines de lucro. La reforma establece expresamente que estas entidades quedarán bajo la supervisión directa del Ministerio del Interior (Mint), institución que tendrá amplias facultades para acceder a información administrativa, financiera y operativa de las organizaciones.

Además, el Ministerio del Interior podrá compartir información con otras autoridades cuando considere que una organización podría estar involucrada en actividades ilícitas o distintas a sus fines originales. También tendrá potestad para exigir informes, supervisar programas informáticos y verificar el cumplimiento de normas relacionadas con la prevención del financiamiento al terrorismo.

La reforma también endurece los controles sobre la inmovilización de bienes y activos. Personas naturales, empresas privadas, instituciones públicas e incluso extranjeros residentes o en tránsito por Nicaragua deberán colaborar en la localización e identificación de bienes vinculados a personas o entidades investigadas por presuntos delitos relacionados con lavado de dinero o financiamiento al terrorismo.

Otro de los puntos centrales es la ampliación de la figura del beneficiario final. Cooperativas, organizaciones sin fines de lucro y estructuras jurídicas extranjeras que mantengan relaciones comerciales en Nicaragua estarán obligadas a declarar y actualizar la identidad de sus beneficiarios finales como requisito indispensable para diversos trámites administrativos y legales.

Las reformas también otorgan mayores facultades a la Policía Nacional, incluyendo la posibilidad de realizar registros, allanamientos, inspecciones y extracción de información de dispositivos electrónicos e informáticos durante investigaciones vinculadas a delitos contemplados en estas normativas.

Analistas consideran que las medidas fortalecen el control estatal sobre sectores sociales, económicos y políticos en un contexto marcado por denuncias de restricciones a las libertades civiles y al espacio de participación ciudadana en Nicaragua.

 

Exit mobile version