El gobierno de Honduras observa con cautela todo lo relacionado con China, mientras mantiene “congelados” los tratados firmados durante la administración de Xiomara Castro y evalúa, de forma gradual, un acercamiento con Taiwán. Así lo dejó entrever la vicepresidenta y designada presidencial, María Antonieta Mejía, al referirse a la política exterior del nuevo gobierno encabezado por Nasry Asfura.
Las declaraciones, dadas en una entrevista televisiva, marcan un giro en la relación diplomática hondureña. Eso sí, es el cambio “deseado” por diferentes sectores, tanto políticos como empresariales.
Mejía sostuvo que el gobierno anterior actuó desde una lógica ideológica al establecer vínculos con China y firmar convenios que ahora están bajo revisión técnica y política.
Revisión de 16 convenios firmados
La vicepresidenta confirmó que el Ejecutivo analiza 16 convenios suscritos con China durante el mandato de la izquierdista Xiomara Castro. Según explicó, el objetivo es medir su impacto económico y político antes de adoptar cualquier decisión.
Mejía señaló que el análisis incluye préstamos y compromisos financieros que podrían trasladar costos a la población mediante impuestos. Por ello, afirmó que el gobierno busca evitar decisiones que generen nuevas cargas fiscales.
“Cuando hay convenios con impacto económico, hay preocupación. No sabemos de qué lado están realmente”, indicó la funcionaria.
¿Congelados?: “¡Sí!”
Ante la consulta directa, Mejía confirmó que las negociaciones y tratados con China continental se encuentran congelados. También aclaró que el gobierno de Asfura no mantiene conversaciones activas ni avanza en nuevos acuerdos con ese país.
La vicepresidenta afirmó que todo lo relacionado con China se analiza “con lupa” y bajo un enfoque técnico, sin sesgos ideológicos. Añadió que un equipo especializado asesora al presidente antes de cualquier definición en política exterior.
Taiwán, una opción gradual y no inmediata
Mejía recordó que el restablecimiento de relaciones con Taiwán formó parte de las promesas de campaña de Nasry Asfura. Sin embargo, subrayó que el proceso será paulatino y no inmediato.
Explicó que el gobierno descarta decisiones rápidas o “románticas” y prioriza la estabilidad económica. Según dijo, cualquier cambio diplomático debe asegurar beneficios concretos para Honduras, en especial en inversión, seguridad y competitividad.
Política exterior alineada con intereses económicos
La vicepresidenta insistió en que el nuevo gobierno analiza la política exterior con criterios similares a los de una empresa. En ese marco, destacó la necesidad de proteger la economía nacional y evitar compromisos que generen pérdidas a largo plazo.
También señaló que Honduras ha fortalecido relaciones con Estados Unidos, Israel y la Unión Europea. En ese contexto, consideró que la orientación internacional del gobierno de Asfura coincide con los principales intereses estratégicos de Washington.
Mejía reiteró que el análisis sigue en curso y que no existió un proceso de transición formal, lo que obliga a revisar minuciosamente los acuerdos heredados. Aseguró que, una vez concluido el estudio técnico, el gobierno informará al pueblo hondureño la decisión final.







