El expresidente hondureño Manuel Zelaya recurrió a un escrito en un intento de plantear sus explicaciones sobre la crisis política abierta tras las elecciones generales de 2025, que dejaron como presidente electo a Nasry Asfura. El documento, que según él “surgió de su escritorio”, justifica la situación actual planteando que es el resultado de una dominación histórica del capital transnacional y de la injerencia externa.
El comunicado de 3 páginas, compartido en redes sociales y aplaudido por los miembros del ofiialista Libre, pretendía ser un análisis profundo, pero terminó convertido en retórica defensiva ante el declive de su influencia política, reflejada en los resultados electorales: Libertad y Refundación, su partido, quedó relegado a un lejano tercer lugar tras solo 4 años de gobierno.
Cargado de enunciados ideológicos refritos, culpa al imperio de las calamidades hondureñas y sostiene que el “pueblo” vuelve a ser víctima de los políticos.
La resistencia de Mel
El documento, titulado “Nuestra historia es de resistencia y nunca será derrotada”, combina una lectura histórica de largo plazo con denuncias sobre el proceso electoral reciente y un balance favorable del gobierno de su esposa, la presidenta Xiomara Castro.
El texto busca explicar el retroceso político de Libre desde factores estructurales, más que desde dinámicas internas.
Zelaya plantea que Honduras nunca alcanzó una soberanía real desde la independencia y que el país ha permanecido subordinado a intereses externos desde la conquista española.
Del escritorio de Nuestro Coordinador General, @manuelzr 🤠 al pueblo hondureño.
Nuestra historia es de Resistencia y nunca será derrotada: al pueblo hondureño expongo la forma estructural de dominación del capital y el imperio en Honduras. pic.twitter.com/B3gE3XIg3y
— Partido Libre (@PartidoLibre) January 6, 2026
En su relato, el bipartidismo tradicional, los organismos multilaterales y las élites locales actuaron como intermediarios de ese sistema de dominación.
Según su análisis, las responsabilidades políticas del gobierno de Castro se diluyen ante una realidad más amplia.
El antiimperialismo le funcionó como eje explicativo central y como marco de legitimación del proyecto de izquierda que impulsa Libre.
El expresidente responsabiliza al bipartidismo de haber capturado el Estado durante más de un siglo y de facilitar corrupción, narcotráfico y desigualdad.
Las elecciones del 30 de noviembre
Uno de los puntos centrales del texto es la denuncia sobre las elecciones de 2025. Zelaya afirma que el proceso estuvo marcado por presiones externas, campañas de intimidación y un sistema de transmisión de resultados fraudulento que favoreció el retorno del bipartidismo.
El comunicado también presenta una defensa cerrada de la gestión de Xiomara Castro. Zelaya destaca estabilidad macroeconómica, inversión social y cambios en la política exterior, como el restablecimiento de relaciones con China.
El balance, sin embargo, omite referencias a promesas incumplidas, tensiones institucionales y críticas sobre transparencia, según señalan especialistas.
Tampoco hubo espacio para explicar el fenómeno del “Familión”, la representación más notable del nepotismo que puso a los Zelaya en importantes cargos estatales (como el suyo, siendo el principal asesor presidencial o el de su hijo, Héctor Manuel Zelaya, secretario privado de la mandataria, es decir de su mamá).
Condena por Venezuela
En el plano internacional, Zelaya condena acciones de Estados Unidos contra Venezuela y exige la liberación del presidente Nicolás Maduro. Al mismo tiempo, defiende nuevas alianzas estratégicas fuera del eje tradicional de Washington. El análisis político advierte que esta postura refleja una visión selectiva del imperialismo, al cuestionar a Estados Unidos mientras minimiza riesgos de nuevas dependencias económicas.
El cierre del comunicado refuerza el respaldo a la dirigente Rixi Moncada y llama a mantener la lucha contra el imperialismo y el bipartidismo. Para observadores, el texto está dirigido principalmente a la base política de Libre, con el objetivo de cohesionar al movimiento tras un proceso electoral adverso.







