Empresario guatemalteco denuncia que las consecuencias de la narcopolítica “están a la vista en la América Latina de hoy”

Dionisio Gutiérrez aseveró que los líderes políticos de corte populista autoritaria "no buscan gobernar bien, buscan gobernar siempre".

Dionisio Gutiérrez calificó a Gustavo Petro como un presidente "mamarracho".

El analista Dionisio Gutiérrez aseveró que las consecuencias de la narcopolítica “están a la vista en la América Latina de hoy” porque hay Estados capturados, economías deformadas, sociedades fragmentadas “y generaciones enteras condenadas a vivir entre el miedo y la resignación”.

Gutiérrez explicó en un editorial de “Razón de Estado” que la narcopolítica entendida como la alianza entre el crimen organizado y los políticos hace que la política se degrade, que la democracia se desfigure y que el Estado mismo se vuelva un “instrumento de imposición”.

Así, se evidencia que la ley se convierte en una coartada, además, que los procesos electorales se degeneran haciendo que no asciendan en los cargos los capaces sino “los audaces en el engaño, los hábiles en la intimidación, los sínicos en la mentira”.

“La política deja de atraer a ciudadanos con vocación de servicio y se vuelve imán para oportunistas sin escrúpulos y para personajes que confunden el poder con la impunidad. Este fenómeno viene siempre acompañado de populismo autoritario” señaló Gutiérrez.

Para Gutiérrez, el crimen organizado en la política no solo roba recursos públicos sino futuro porque cuando el populismo autoritario se asocia con el crimen “no busca gobernar bien, busca gobernar siempre”, por lo que, destruye los contrapesos institucionales, doméstica la justicia, intimida a la prensa y “anestesia” a los ciudadanos con mentiras populistas o “imposición autoritaria”.

El analista trajo en cuenta al gobierno saliente de Colombia dirigido por Gustavo Petro, a quien calificó de “mamarracho” , ridículo, a quien acusa de debilitar la autoridad del Estado, legitimar actores criminales “con disfraz de diálogo” y sembrar discordia.

Gutiérrez lo acusó querer continuar su legado con Iván Zepeda, a quien califica de “más radical” para profundizar la deriva populista y el conflicto, aunque dijo que la salida para Colombia está en los ciudadanos que entienden que la política es una responsabilidad.

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