El Vaticano expresa su preocupación por la situación de la Iglesia en Nicaragua

El secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolin, pidió ante Naciones Unidas un diálogo “respetuoso y constructivo” con las autoridades nicaragüenses y defendió la libertad religiosa como un derecho fundamental.

El Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, hablando este sábado en Naciones Unidas.

La Santa Sede expresó este sábado su preocupación por la situación en Nicaragua y reiteró su llamado al diálogo con las autoridades del país, durante el discurso del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, ante el debate general del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“La Santa Sede sigue con especial preocupación la situación en Nicaragua y reitera su constante llamamiento a seguir una vía de diálogo respetuoso y constructivo con las autoridades del país, por el bien de la población y de la Iglesia en dicha nación”, manifestó Parolin.

Nicaragua atraviesa una persecución religiosa por parte de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la Iglesia católica y otras denominaciones religiosas. Cuatro obispos católicos fueron desterrados, tres de ellos estuvieron encarcelados, mientras decenas de sacerdotes y religiosas también fueron expulsados del país. Además, propiedades de la Iglesia católica fueron confiscadas y se prohibieron actividades religiosas como las procesiones.

Parolin dedicó parte de su intervención a defender los derechos humanos y las libertades fundamentales, con especial énfasis en la libertad religiosa.

“Entre estos derechos fundamentales, la libertad religiosa ocupa un lugar privilegiado. No se trata de una libertad secundaria, sino de una dimensión esencial de la persona humana. Trágicamente, los cristianos de muchas partes del mundo siguen sufriendo discriminación, violencia y persecución abierta”, denunció.

Otras preocupaciones

El secretario de Estado también abordó la situación de Venezuela, donde la Santa Sede alentó los esfuerzos encaminados al restablecimiento pleno del orden democrático por vías pacíficas e inclusivas, con respeto a la soberanía nacional, los derechos humanos y las libertades civiles. También manifestó preocupación por las condiciones de los detenidos y el sufrimiento de sus familias.

Sobre Cuba, Parolin indicó: “La Santa Sede sigue de cerca la situación entre Cuba y Estados Unidos, y exhorta a los responsables a fomentar un diálogo sincero y eficaz para evitar cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano”. También se refirió a Haití y llamó a la comunidad internacional a acompañar al país ante su inestabilidad política, institucional y social y su emergencia humanitaria.

La Santa Sede pidió, además, poner fin a las hostilidades en Ucrania y abrir paso a la diplomacia; reiteró su llamado a detener la violencia contra los civiles palestinos en Cisjordania y manifestó preocupación por la crisis humanitaria en Gaza. Ante esta última situación, instó a impulsar la solución de dos Estados para alcanzar una paz justa y duradera. Parolin también abordó la situación en Líbano y la región del Golfo, donde llamó a las partes involucradas a retomar el diálogo y la negociación.

El discurso incluyó llamados ante las crisis que afectan a los rohingyas, Sudán, Sudán del Sur, Somalia, República Democrática del Congo y Mozambique, además de advertencias por el avance de grupos yihadistas desde el Sahel hacia el Golfo de Guinea. Finalmente, la Santa Sede alentó a Azerbaiyán y Armenia a consolidar el proceso encaminado a alcanzar una paz estable y duradera en el Cáucaso Meridional.

 

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