El primer ministro de Belice, John Briceño, pidió este sábado una participación significativa de Taiwán dentro del sistema de las Naciones Unidas y expresó preocupación por la seguridad de sus 23 millones de habitantes, durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Briceño destacó la relación que Belice mantiene con Taiwán y recordó que durante más de tres décadas ha acompañado al país en su proceso de desarrollo, no solamente como un donante, sino como un socio que participa directamente en diferentes áreas.
“Nos preocupa también la seguridad y el bienestar de los 23 millones de habitantes de Taiwán, quienes no tienen asiento ni voz en esta Sala. Taiwán es un país amigo de Belice. Durante más de tres décadas, nos ha acompañado en nuestro camino hacia el desarrollo, no como un donante distante, sino como un socio presente sobre el terreno”, dijo Briceño.
El primer ministro señaló que esa cooperación contribuye actualmente a reducir brechas en Belice, principalmente en materia de resiliencia climática y en el fortalecimiento de las capacidades técnicas de los sectores agrícola y de infraestructura pública.
Briceño sostuvo que los aportes de Taiwán también trascienden a sus países aliados y destacó su papel dentro de las cadenas mundiales de suministro, así como su capacidad para producir los semiconductores más avanzados del mundo.
El gobernante beliceño también resaltó la presencia de Taiwán en el desarrollo de la inteligencia artificial y otras tecnologías que, según planteó, tendrán un papel importante durante este siglo. Añadió que Taiwán está dispuesto a compartir sus conocimientos y recursos con la comunidad internacional.
Ante los representantes reunidos en la Asamblea General, Briceño reiteró el llamado de su país para que Taiwán tenga una participación significativa dentro del sistema de las Naciones Unidas.
“Belice aboga una vez más por una participación significativa de Taiwán en el sistema de las Naciones Unidas. No nos hacemos ilusiones de que un Estado pequeño pueda resolver estas crisis. Sin embargo, el hecho de ser pequeños no nos exime del deber de alzar la voz”, reflexionó Briceño.
Briceño concluyó que la voz de Belice se suma a los llamados para proteger a los civiles, exigir rendición de cuentas y respaldar la diplomacia como vía para alcanzar una paz duradera.
