El Parlamento Centroamericano (Parlacen) podría enfrentar la salida de otros países miembros después del retiro de El Salvador, según expertos que cuestionan su cada vez menor incidencia y capacidad para influir en la vida política de la región y advierten sobre la creciente influencia de China.
Actualmente, el Parlacen está integrado por Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. El organismo regional emite resoluciones e iniciativas que no son vinculantes ni de obligatorio cumplimiento para sus Estados miembros.
El político y diplomático nicaragüense Mauricio Díaz Dávila atribuye gran parte del deterioro de la institución a la influencia cada vez mayor del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el organismo y aseguró que esa dinámica permitió abrir espacios a los intereses de China y Rusia. También cuestionó que el Parlacen no se pronuncie sobre la situación política de Nicaragua.
Además, asegura que la institución se ha desnaturalizado porque realmente no aborda “los problemas regionales en materia de democracia, derechos humanos y paz” y aseveró que muestra de ello es que el Parlacen no ha emitido “ni una palabra sobre la crisis en Nicaragua” por la persecución, exilio, violencia y barbarie de la dictadura de Ortega.
“El resultado ha sido una creciente tensión entre los objetivos históricos de la integración centroamericana y las dinámicas políticas que hoy caracterizan a varios de los Estados de la región”, afirmó Díaz Dávila.
El exdiplomático también dijo que muestra de su inoperancia es que tampoco el Parlacen ha sentado posición sobre los abusos de poder y corrupción en sus Estados miembros, por lo que, atribuye la crisis de la institución a estos factores que se han agudizado y que han sido duramente criticados por años.
Dávila, quien también fue diputado del Parlacen y embajador de Nicaragua en Perú, Guatemala, Suiza y Costa Rica, sostiene que es necesario evaluar cómo “la evolución política de Nicaragua ha tenido sobre los mecanismos de integración centroamericana como el estado actual de sus relaciones bilaterales con los demás países de la región”.
Dávila sostiene que esas dos vertientes están “estrechamente vinculados” porque “el deterioro democrático nicaragüense han terminado proyectándose sobre las instituciones regionales y sobre los vínculos diplomáticos entre los Estados centroamericanos”.

Advierten más salidas de países miembros
Por su parte, la decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, Lourdes Balconi, advirtió durante una entrevista con Centroamérica360 que eventualmente puede esperarse “que detrás del El Salvador van a ir otros países” que se retiren del organismo.
El Salvador decidió en julio de 2025 retirarse del SICA tras una reforma constitucional aprobada por la Asamblea Legislativa. En Panamá, Guatemala y Honduras ha habido debates sobre la posibilidad de seguir el camino salvadoreño.
Por ello, Balconi concluye que el Parlacen no tendría futuro porque considera que los gobiernos se cuestionan “hasta dónde llega realmente su posibilidad de contribuir a la integración centroamericana” porque el “Parlamento Centroamericano precisamente era parte de esta apuesta por la integración” soñada en la región.
Para Balconi, los Estados deberían revisar sus intereses en la entidad y que relanzarse el organismo se pensara “en la integración de los países que faltan”, aunque dijo que no sabe “si Nicaragua va a estar tan dispuesta a soltar el liderazgo que tiene del Parlacen”. pese a que considera que es ese liderazgo el que “afecta mucho”.
“Entonces, el sistema de integración se ve afectado precisamente por la disputa geopolítica de China en su intento de expulsar a Taiwán, pero no por la expulsión de expulsión por sí misma, sino más bien para orillar a Taiwán a negociar su reincorporación como como región autónoma de China.”, afirmó la docente.
Balconi agregó que precisamente por la influencia china es que Taiwán se retiró como observador del Parlacen y reconoció honestamente que “el siguiente paso era sacar a Taiwán de la observación del SICA. Sin embargo, bueno, Taiwán tiene muy buena presencia en el SICA”.
Refugio de corruptos
Un estigma que tiene el Parlamento Centroamericano es que ha sido por años un refugio de políticos corruptos o en camino al retiro.
Diversas investigaciones y notas periodísticas señalan que la institución sirve como una “guarida” o escudo protector para políticos con cuentas pendientes con la justicia en la región, ya que otorga fuero e inmunidad a exfuncionarios y expresidentes acusados de corrupción.
Exmandatarios y legisladores de distintos países centroamericanos han recurrido a su juramentación en el Parlacen de forma inmediata al dejar sus cargos nacionales para evitar procesos judiciales locales. Y esa fue precisamente una de las razones por las que El Salvador decidió abandonar el organismo.
Precisamente esta semana el Parlacen discutía la posibilidad de incorporar como diputados al expresidente y vicepresidente de Panamá, Laurentino Cortizo y José Gabriel Carrizo, este último ya procesado por un escándalo de corrupción en su país.

¿Transformación?
Para el analista político salvadoreño Ramiro Navas, hay que recordar que el Parlacen surge como una institución que debía garantizar “la integración regional” inspirado en el ejemplo de la los diputados regionales de la Unión Europea, pero que “Parlacen está bastante lejos de ser un equivalente al Parlamento Europeo”.
“Yo soy bastante la idea de que más que pensar en abolir la institución es necesario hacer una reingeniería, pero que no es necesariamente una reingeniería del Parlacen en sí mismo, sino de toda la lógica de del sistema de integración centroamericano”, dijo Navas a Centroamérica360.
Navas considera que los beneficios de la integración serían “grandes”, pero que para llegar a ello se debe garantizar un “combate profundo de las prácticas que han desprestigiado al Parlacen”.
Además se refirió a la iniciativa salvadoreña de constituir una nueva entidad que sustituya al Parlacen y dijo que es preocupante porque se podría estar persiguiendo “extender a nivel regional la descomposición institucional que ya ha existido en los diferentes países”.







