El presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, lo dijo en campaña y pronto deberá definir si rompe las relaciones diplomáticas con China, un país que no ha brindado más que promesas o restablece los vínculos oficiales con Taiwán, un aliado que siempre supo brindar apoyos estratégicos en los momentos en que el país centroamericano lo necesitó. La decisión tendrá efectos directos en la política exterior, el comercio y la alineación estratégica del país.
Taiwán fue por décadas uno de los principales socios de cooperación de Honduras. Aportó asistencia técnica, financiamiento y acceso preferencial a mercados. China, en cambio, estableció relaciones formales en 2023, pero hasta ahora los beneficios concretos siguen siendo limitados, según datos oficiales y exfuncionarios.
Un contexto internacional marcado por Washington
La decisión ocurre en un escenario definido por la política exterior de Estados Unidos, aliado histórico de Honduras. El presidente Donald Trump firmó la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025, que reafirma el respaldo político y militar de Washington a Taiwán.
El documento sostiene que Taiwán es clave para el equilibrio estratégico en Asia, tanto por su ubicación geográfica como por su rol central en la industria global de semiconductores. Estados Unidos considera prioritaria la disuasión de un conflicto en el estrecho de Taiwán.
Ese enfoque condiciona la política de los gobiernos aliados en América Latina, en un contexto de creciente competencia entre Estados Unidos y China.
La promesa electoral y el margen real de decisión
Durante la campaña, Asfura prometió restablecer relaciones con Taiwán, aunque también planteó mantener intercambios comerciales con China. Esa postura enfrenta un límite estructural: Pekín exige a sus socios el reconocimiento del principio de una sola China, lo que excluye relaciones diplomáticas simultáneas.
Para Graco Pérez, un respetado analista en relaciones internacionales, el presidente electo tiene facultad plena para modificar el estatus diplomático del país. Sin embargo, advierte que el impacto de la decisión va más allá del plano formal.
Pérez le dijo a La Prensa de Honduras que el respaldo político recibido desde Washington crea expectativas claras. Un alejamiento de la estrategia estadounidense podría afectar la cooperación bilateral y la percepción de confiabilidad del nuevo gobierno.
Compromisos con China y riesgos de una ruptura
El análisis se complica por la falta de información pública sobre los acuerdos firmados con China durante el gobierno de Xiomara Castro, la presidenta izquierdista que le entregará el poder a Asfura el 27 de enero próximo. Expertos advierten que una ruptura abrupta podría generar consecuencias económicas, legales o comerciales.
China, que incluso jugó a opinar en medio de las elecciones hondureñas del pasado 30 de enero, se ha convertido en uno de los principales proveedores de bienes para Honduras. Sectores empresariales con intereses en ese mercado podrían presionar para evitar una ruptura total, según analistas.
Taiwán y los beneficios perdidos
El exministro de Agricultura Germán Pérez sostuvo a La Prensa que la relación con Taiwán generó resultados concretos durante décadas. Señaló que el país recibió transferencia tecnológica, capacitación técnica y acceso preferencial a mercados.
La cooperación impulsó sectores como la agricultura y la acuicultura. Productos como camarón, arroz y tilapia ingresaban a Taiwán sin aranceles. Además, estudiantes y técnicos hondureños accedieron a programas de formación.
Tras el rompimiento diplomático, Honduras perdió ese mercado y parte de la asistencia técnica, sin que China haya compensado esos beneficios en igual escala.
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Comercio exterior: cifras dispares
Datos del Banco Central de Honduras indican que las importaciones desde China aumentaron de $2,009.3 millones en 2023 a $2,632.6 millones en 2025. Las exportaciones también crecieron, aunque siguen siendo marginales, al pasar de $12.9 millones a $44.7 millones.
En contraste, las exportaciones hondureñas a Taiwán cayeron tras la ruptura diplomática. Hasta octubre de 2025, sumaron $26.4 millones, reflejando la pérdida de un socio comercial histórico.
Una definición con impacto estratégico
La decisión de Asfura sobre China y Taiwán marcará el rumbo inmediato de la política exterior hondureña. El nuevo gobierno deberá ponderar cooperación efectiva, comercio real y alineamientos estratégicos en un entorno internacional cada vez más polarizado.
El desenlace influirá en la relación con Estados Unidos, en la credibilidad diplomática del país y en su capacidad para gestionar intereses económicos en medio de la competencia entre potencias.







