La más reciente nota de prensa del Ejército de Nicaragua reveló la nueva dinámica en la que se debate la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en 2026: sostener la represión interna y, a la vez, obedecer los intereses de la administración del presidente Donald Trump.
En su nota de prensa del 20 de enero, el alto mando militar reiteró que sus planes para 2026 estarán orientados a la “defensa de la paz”, como llaman los Ortega Murillo sus planes de represión.
A la vez, los guardias prometen el fortalecimiento de la Estrategia de Estado denominada “Muro de Contención”, una fórmula utilizada desde hace más de una década para presentar a Nicaragua como un país clave en el control del narcotráfico y crimen organizado, prioridad de Estados Unidos.
Ejército cómplice y actor de represión
El discurso, sin embargo, contrasta con el contexto político interno a criterio de un experto en seguridad exiliado en Costa Rica.
Organismos internacionales de derechos humanos, como el Grupo de Expertos de la ONU, han documentado que desde 2018 el país vive bajo un esquema de represión sistemática.
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Este incluye detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, tortura, cierre de medios de comunicación y el destierro de centenares de opositores.
En ese escenario, según el investigador exiliado, el Ejército ha mantenido una postura de respaldo institucional al poder Ejecutivo, sin pronunciamientos críticos ni acciones que evidencien independencia política.
¿Muro de contención?
En paralelo, la insistencia en el “Muro de Contención” choca y contradice con las cifras migratorias y el papel cómplice de los guardias con la migración irregular.
Entre 2021 y 2024, más de 500,000 migrantes ingresaron de forma irregular a Estados Unidos después de aterrizar en Managua, según datos oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Para ello se uso el Aeropuerto Internacional de Managua como punto de tránsito para miles de migrantes de otras nacionalidades, que llegaron en vuelos chárter procedentes de África, Asia y el Caribe antes de emprender rutas ilegales hacia el norte.
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¿Dónde estaba la guardia?
Ese fenómeno convirtió a Nicaragua en un corredor migratorio regional, en abierta contradicción con el discurso oficial de control territorial y contención de redes criminales que hoy promete “fortalecer” la guardia de los Ortega Murillo.
El investigador de temas de seguridad señala que el énfasis actual en seguridad responde también a un cálculo geopolítico del régimen, especialmente tras la operación de Donald Trump en Venezuela, cuando capturó a Nicolás Maduro tras acusarlo de líder del narcotráfico.
En este contexto, el régimen de Ortega ha reforzado sus mensajes de cooperación en temas sensibles para Washington, evitando confrontaciones directas.
“El Ejército sandinista aparece cada vez más como un actor funcional a la estabilidad política del régimen y a la preservación de relaciones mínimamente pragmáticas con Estados Unidos, en un momento de creciente aislamiento internacional y cuestionamientos por su papel cómplice en la crisis democrática del país desde 2018”, dijo el experto.







