Dictadura de Nicaragua remueve a sus diplomáticos en Venezuela y EE UU… otra vez

La salida de embajadores y encargados de negocios en plazos de semanas o meses refleja la inestabilidad del cuerpo diplomático y el peso de la lealtad política sobre la carrera profesional

cancillería nica

Edificio de la cancillería sandinista en Managua.

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo volvió a reconfigurar su maltrecho cuerpo diplomático con la destitución de dos representantes en Estados Unidos y Venezuela.

Los cambios abruptos ocurren en una dinámica de alta rotación que analistas atribuyen a criterios de servidumbre política más que a méritos profesionales.

La dictadura dejó sin efecto el nombramiento de Guisell Socorro Morales Echaverry como encargada de negocios en Estados Unidos, cargo que ocupó durante poco más de tres meses.

Diplomática queda sin sombreros

Y también la apartó de sus funciones como asesora presidencial en políticas y relaciones internacionales.

La medida, oficializada en el Acuerdo Presidencial 58-2026 publicado en La Gaceta, se emitió el 30 de abril, aunque se conoció hasta este 5 de mayo.

Morales, quien había sido designada el 28 de enero de 2026 tras la salida del ahora cocanciller Denis Moncada, permaneció en el cargo tres meses y siete días, fallando en su misión de acercamiento a Washington.

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El régimen de Nicaragua dejó sin efecto el nombramiento de Guisell Socorro Morales Echaverry como encargada de negocios en la embajada de Nicaragua en Estados Unidos.

Cambios simultáneos y cargos superpuestos

El mismo acuerdo también la retiró como embajadora en Cuba, puesto que ocupaba oficialmente desde mayo de 2024.

Esto, pese a que el régimen ya había nombrado a otra funcionaria en febrero de 2026 sin formalizar su relevo, lo que evidencia inconsistencias en la administración del servicio exterior.

Morales ha ocupado múltiples cargos diplomáticos desde 2014, incluyendo en Europa y América, así como funciones en el aparato de seguridad estatal en décadas anteriores.

Sale volado de Venezuela

En paralelo, el Ejecutivo destituyó a Isidro Antonio Rivera Guadamuz como embajador en Venezuela mediante el Acuerdo Presidencial 60-2026.

El funcionario, exministro de Agricultura, ejerció el cargo durante apenas dos meses y cinco días.

Rivera había sustituido a Valezka Fiorella López Herrera, quien a su vez permaneció menos de un mes en el puesto, en una cadena de relevos que ilustra la volatilidad de la representación diplomática nicaragüense.

Es el  tercer embajador nica que sale de Venezuela más rápido que una orden de arepas en Caracas.

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Isidro Antonio Rivera Guadamuz fue destituido como embajador ante Venezuela, cargo que había sido otorgado en febrero de 2026.

Rotación acelerada y concentración de poder

La inestabilidad no es un hecho aislado.

En los últimos años, el régimen ha retirado a diplomáticos sin explicaciones públicas pocos días o semanas después de sus nombramientos.

Algunos embajadores han sido acreditados simultáneamente en múltiples países, como Alba Azucena Torres Mejía, con representación en Rusia y otras naciones.

O Mohamed Farrara Lashtar, vinculado a redes políticas internacionales y acreditado en varios Estados.

En este contexto, el Acuerdo Presidencial 59-2026 otorgó plenos poderes a Laureano Ortega Murillo para suscribir acuerdos estratégicos con Rusia, consolidando su rol en áreas clave de la política exterior.

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