La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo volvió a quedar en el centro de las preocupaciones hemisféricas durante la 56.ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, donde Estados Unidos impulsa una estrategia para fortalecer alianzas regionales destinadas a aumentar la presión política y diplomática sobre Managua por las denuncias de violaciones de derechos humanos y el deterioro democrático.
Aunque Nicaragua abandonó formalmente la OEA en 2023, la crisis del país ocupa un lugar destacado en los discursos inaugurales del encuentro celebrado en Ciudad de Panamá, evidenciando que la salida del organismo no ha reducido el escrutinio internacional sobre el Gobierno nicaragüense.
La delegación estadounidense, encabezada por el subsecretario de Estado, Christopher Landau, llegó con el objetivo de promover una cooperación más estrecha entre los países del continente frente a lo que Washington considera amenazas comunes para la seguridad regional, entre ellas la situación en Nicaragua y Haití.
Según Estados Unidos, la inestabilidad política, la migración forzada y el debilitamiento de las instituciones democráticas representan desafíos que requieren una respuesta coordinada de los gobiernos de la región.

Panamá advierte que Ortega no escapará al escrutinio
Durante la apertura de la Asamblea, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, señaló que la situación de Nicaragua constituye uno de los problemas democráticos del continente que “no pueden ser ignorados”.
Mulino afirmó que el deterioro de los derechos humanos en Nicaragua resulta preocupante y citó como ejemplos la persecución de opositores, el cierre de espacios cívicos, la expulsión de organizaciones humanitarias, el encarcelamiento de líderes religiosos y el exilio forzado de miles de ciudadanos.
El mandatario panameño sostuvo que esos hechos son incompatibles con los principios democráticos que defiende la organización y advirtió que abandonar la OEA no implica quedar exento de la observación internacional.
La OEA mantiene el foco sobre Nicaragua
El nuevo secretario general de la OEA, Albert Ramdin, también incluyó a Nicaragua entre los países donde, a su juicio, persisten déficits democráticos que requieren atención hemisférica.
Ramdin defendió el multilateralismo como herramienta indispensable para enfrentar los desafíos regionales y sostuvo que el organismo debe seguir trabajando para fortalecer los espacios democráticos donde estos son insuficientes o se encuentran ausentes.
La ofensiva diplomática impulsada por Washington coincide con una creciente presión internacional sobre Managua, que en los últimos años ha enfrentado condenas de gobiernos, organismos multilaterales y expertos de derechos humanos por la represión política iniciada tras las protestas de 2018.
La Asamblea General concluirá este miércoles con debates y resoluciones centradas en democracia, derechos humanos y gobernanza, temas en los que Nicaragua continúa siendo uno de los casos más cuestionados del continente.







