La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo oficializó este viernes el nombramiento del comisionado general Juan Victoriano Ruiz Urbina como nuevo “jefe de las Fuerzas Policiales”, cargo que deberá compartir con el actual director de la institución, Francisco Díaz, consuegro de los gobernantes.
El decreto presidencial 126-2025, publicado en La Gaceta, se sustenta en una polémica reforma al artículo 125 de la Constitución y en la modificación de la Ley de la Policía (Ley 872), que instauró una jefatura de doble mando.
La reforma constitucional aún no está ratificada por la Asamblea Nacional, pero el régimen la aplicó de facto al imponer el nombramiento desde su publicación en el diario oficial.
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Reforma exprés y concentración de poder
La Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo, aprobó esta enmienda de forma expedita y sin debate, siguiendo el patrón de otras tres reformas constitucionales realizadas en lo que va del año.
Con este cambio, Ortega y Murillo mantienen a Díaz en su cargo, pero lo obligan a compartir la dirección con Ruiz Urbina.
En una inusual conferencia de prensa con medios gubernamentales, Díaz defendió la medida al asegurar que permitirá “fortalecer el trabajo policial” y reforzar “la paz” y la persecución de la corrupción.
Murillo, por su parte, sostuvo que se trata de una respuesta “al clamor popular”, sin ofrecer más detalles.

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El perfil de Juan Victoriano Ruiz
Ruiz Urbina funge hasta ahora como jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, la cárcel donde han recluido y torturado a centenares de presos políticos.
El nuevo codirector está señalado por organismos internacionales de derechos humanos de participar en la fabricación de acusaciones contra opositores y de mantener bajo custodia a personas desaparecidas, negando información a sus familiares.
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN), de la ONU, documentó que bajo su mando El Chipote fue utilizado para recabar información política a través de interrogatorios forzados.
El informe también le atribuye complicidad en violaciones sistemáticas a los derechos de los detenidos.
De policia “bueno” a represor
En 2013 Ruiz fue reconocido por Estados Unidos en la lucha contra la trata de personas, pero su papel cambió tras la represión de las protestas de abril de 2018.
Entonces se convirtió en uno de los principales operadores del régimen en materia de seguridad y persecución.
La Policía de Nicaragua, creada en 1979 tras la caída de Somoza, es, según organismos internacionales, un brazo represivo del régimen Ortega-Murillo desde 2018, cuando lideró la represión que dejó más de 355 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).