La dictadura de Nicaragua envió un mensaje a Honduras para desear una “jornada electoral tranquila y segura”. El anuncio proviene de un Ejecutivo acusado por organismos internacionales y por opositores nicaragüenses de desmantelar la democracia y reprimir la disidencia.
El Gobierno dirigido por Daniel Ortega y Rosario Murillo saludó a Honduras un día antes de sus comicios generales. En su comunicado, Managua expresó “respeto” hacia el país vecino y elogió a la presidenta hondureña, Xiomara Castro.
Según la declaración, Nicaragua deseó al pueblo hondureño una jornada pacífica “desde sus derechos soberanos”. El mensaje circuló en medios oficiales y destacó la “hermandad centroamericana” como eje del saludo diplomático.
Reacciones marcadas por el contraste político
El pronunciamiento provocó comentarios en la región debido al fuerte contraste entre el llamado a una votación tranquila y las prácticas atribuidas al Gobierno nicaragüense.
Diversos organismos internacionales y amplios sectores opositores acusan a Ortega y Murillo de concentrar el poder, reprimir a críticos, cancelar partidos políticos y confiscar propiedades de disidentes. Estas denuncias generaron cuestionamientos sobre el tono del mensaje enviado a Tegucigalpa.
Honduras se prepara para elegir a su próximo gobierno
Más de seis millones de hondureños están convocados a votar en unas elecciones generales que definirán al sucesor de Xiomara Castro en 2026. Cinco partidos y cuatro candidatos compiten por la Presidencia.
Los sondeos señalan como figuras principales a Rixi Moncada, del oficialista Libre; Nasry Asfura, del Partido Nacional; y Salvador Nasralla, del Partido Liberal. La contienda también incluye la elección de designados presidenciales, 298 alcaldías y 148 diputados entre el Parlamento local y el Centroamericano.
Un escenario electoral con fuerte presión externa
El Partido Nacional llegó fortalecido tras el respaldo público del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien pidió a los votantes apoyar a Nasry Asfura. En sus declaraciones, Trump calificó a Moncada y a Nasralla como “comunistas”, lo que añadió tensión al panorama político en Honduras.
Pese a este ambiente polarizado, las autoridades hondureñas esperan una participación amplia y un proceso en orden.







