Una delegación de alto nivel de la dictadura de Nicaragua participó este viernes en las ceremonias fúnebres oficiales del ayatolá Seyed Ali Jamenei, celebradas en la Gran Mosalá de Teherán, donde transmitió un mensaje de respaldo al Gobierno de la República Islámica de Irán.
La representación nicaragüense estuvo encabezada por el canciller Valdrack Jaentschke e integrada además por la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, y el embajador de Nicaragua en Irán, Ramón Moncada, quienes asistieron a los actos de homenaje realizados en la capital iraní.
Jamenei murió el 28 de febrero de 2026 durante un bombardeo contra su complejo residencial en Teherán, en el contexto de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel. En el mismo ataque también fallecieron varios altos cargos del régimen y algunos familiares cercanos, según medios estatales iraníes y otras fuentes.

Durante la ceremonia, los funcionarios de la dictadura Ortega-Murillo presentaron sus respetos en la sala principal de oración de la Gran Mosalá, donde fue colocado el cuerpo del líder iraní junto al de otros fallecidos, como parte de un acto público de despedida previsto para desarrollarse durante dos días.
En el marco de la visita oficial, Jaentschke sostuvo una reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi. El encuentro se produjo en un contexto de fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos, que mantienen una agenda de cooperación y posiciones comunes en diversos temas internacionales.
Según la información divulgada por las autoridades nicaragüenses, Jaentschke expresó el respaldo de Managua a la postura del Gobierno iraní frente a las sanciones y presiones impulsadas por Estados Unidos y sus aliados, al tiempo que destacó lo que calificó como la defensa de la soberanía y la independencia de Irán.
Asimismo, Jaentschke aseguró que Nicaragua mantiene “un profundo respeto por la postura de principios de Irán al hacer frente a las políticas de intimidación y a las presiones ilegales de EE.UU. contra los países independientes”, reiterando la afinidad política entre ambos gobiernos.
Las exequias también reunieron a representantes y altos funcionarios de más de 30 países, entre ellos delegaciones de Rusia, China, Pakistán, India, Georgia y Cuba, que viajaron a Teherán para participar en los actos oficiales de despedida.






