La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo expulsó de Nicaragua al sacerdote Concepción Reyes, de la Diócesis de León, en un nuevo episodio de persecución contra la Iglesia católica que ocurre en medio de crecientes presiones de Estados Unidos por las restricciones a la libertad religiosa.
Según información conocida por medios eclesiales y fuentes vinculadas a la Iglesia, Reyes regresó al país procedente de España, pero autoridades migratorias lo retuvieron inmediatamente después de aterrizar.
Funcionarios del Ministerio del Interior y de Migración lo sometieron a interrogatorios y amenazas antes de expulsarlo.
El caso elevó a 308 el número de religiosos católicos nicaragüenses desterrados, forzados al exilio o impedidos de regresar al país, de acuerdo con registros de la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, investigadora de casos de la persecución contra la Iglesia.
Otros Padres exiliados
Molina afirmó en redes que la expulsión del sacerdote “es una señal más de que la dictadura no deja de perseguir a la Iglesia católica en Nicaragua”.
La investigadora también señaló que, a inicios de este año, al menos a otros dos sacerdotes les impidieron ingresar al país tras viajar al extranjero, aunque evitó precisar identidades o fechas para proteger a sus familias.
La persecución ha tenido efectos directos en la vida pastoral. Según Molina, al menos cuatro diócesis —Jinotega, Matagalpa, Estelí y Siuna— no pueden celebrar ordenaciones sacerdotales ni diaconales, lo que agrava la escasez de clero en zonas ya vulnerables.
Restricciones y ordenaciones en secreto
Ante ese escenario, dos nicaragüenses se ordenaron como sacerdotes recientemente en la diócesis de Limón, en Costa Rica, en ceremonias prácticamente en secreto.
La investigadora indicó que la información sobre estos casos ha sido remitida a organismos internacionales de derechos humanos y a tomadores de decisión que siguen la situación de la libertad religiosa en Nicaragua.
La expulsión del padre Reyes ocurre en un contexto de creciente presión diplomática de Estados Unidos, cuyos funcionarios y legisladores han denunciado reiteradamente la persecución contra líderes religiosos y la criminalización de la Iglesia católica en el país centroamericano.
