Dictadora Rosario Murillo baja el tono de sus discursos de odio bajo presiones de EE.UU.

La tirana nicaragüense ha pasado de los insultos, amenazas, burlas y escarnios pasa a lectura de mensajes bíblicos con un falso tono lastimero

dictadora Rosario Murillo.

Dictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, acusada de crímenes de lesa humanidad, violación de derechos humanos, corrupción, protección de abusos sexuales a menores y otros males y vicios en Nicaragua.

La brutal codictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, ha reducido el tono agresivo que caracterizó durante años sus discursos oficiales y, en sus más recientes intervenciones del 12 y 13 de febrero, adoptó un lenguaje más pausado y dizque religioso.

Lejos de aquellas incendiarias retahilas llenas de odio y burlas, Murillo se expresa ahora con referencias bíblicas y alusiones al amor y la paz, evitando críticas directas a las presiones de Washington contra su régimen.

En comparecencias transmitidas por medios oficiales, Murillo habló con un tono más bajo y un ritmo más lento que el habitual, centrando su mensaje en “valores religiosos” y en una imagen de tranquilidad nacional.

“Esta Nicaragua nuestra que vive en valores de familia y comunidad (…) decimos cada día: gracias Padre y siempre más allá”, expresó en uno de los mensajes.

Lea más: Dictadura de Nicaragua destierra a otro sacerdote y desafía presiones de Estados Unidos

Murillo hablando de “amor”…

En el mismo discurso agregó: “Qué hermosa brilla la paz en nuestro cielo (…) vamos adelante en amor, esperanza, fe”.

La cruel funcionaria también insistió en la idea de “superar el odio”, un tema poco frecuente en sus intervenciones anteriores, que durante años incluyeron descalificaciones contra opositores, periodistas, gobiernos extranjeros y organismos internacionales.

“Con odio nunca más. Con maldad nunca más (…) el amor es más fuerte que el odio”, afirmó casi en susurro la villana nicaragüense.

El cambio de tono coincide con un periodo de creciente presión internacional sobre el régimen nicaragüense, marcado por críticas de Estados Unidos y organismos de derechos humanos por denuncias de crímenes de lesa humanidad, detenciones arbitrarias y restricciones a libertades civiles.

Rosario Murillo, co dictadora de Nicaragua, responsable junto a Daniel Ortega, de miles de crímenes de lesa humanidad, incluyendo ejecuciones, torturas, destierros, desapariciones, violaciones y más atrocidades.

¿Miedo en El Carmen?

Sin embargo, en sus intervenciones más recientes Murillo evitó referirse a estas acusaciones o a la situación diplomática del país, y concentró su discurso en mensajes religiosos, llamados a la unidad y referencias a la paz social.

Analistas políticos nicaragüenses han señalado en otras ocasiones que el discurso oficial suele adaptarse al contexto internacional y a la necesidad de proyectar una imagen de estabilidad, especialmente en momentos de tensión externa.

Por ahora, el tono lastimero y religioso marca un contraste con la retórica confrontativa que predominó en la comunicación oficial durante los años posteriores a la crisis sociopolítica iniciada en 2018.

Exit mobile version