Dictadores de Nicaragua endurecen amenazas contra funcionarios de embajada de EE UU y exiliados

La pareja dictatorial lanzó advertencias contra críticos estadounidenses y nicaragüenses durante un acto oficial por el natalicio de Sandino

dictadores de NIcaragua

Dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, criminales de lesa humanidad en Nicaragua.

Los codictadores nicaragüenses Daniel Ortega y Rosario Murillo volvieron a exhibir el tono agresivo y beligerante que domina los discursos oficiales en Nicaragua contra sus críticos, incluyendo a funcionarios estadounidenses y exiliados nicaragüenses.

Durante un acto por el 131 aniversario del nacimiento de Augusto C. Sandino, el pasado 18 de mayo, la pareja arremetió contra Estados Unidos.

A la vez amenazó a opositores y exiliados, y dejó entrever nuevas advertencias de cárcel para quienes consideren “conspiradores” contra su régimen.

Con un discurso breve, rodeado de altos mandos militares, policiales y cuadros del oficialismo, Ortega insistió en su retórica antiestadounidense y lanzó un mensaje que sonó más a intimidación: “Afuera digan lo que quieran, pero aquí en tierra nica se respeta mi bandera”.

Lea más: Análisis advierte mayor presión internacional contra la dictadura de Nicaragua por cercanía a Rusia, China e Irán

Dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, criminales de lesa humanidad en Nicaragua.

Críticas veladas a encargado de negocios

La frase fue interpretada por opositores y analistas como otra amenaza velada contra el encargado de negocios de Estados Unidos en Managua, Elias Baumann.

El funcionario ha sido duro y crítico contra la dictadura de la familia Ortega y Murillo.

Incluyendo además a la comunidad internacional que ha denunciado el deterioro de derechos humanos bajo la dictadura sandinista.

El tirano sandinista repitió sus ataques contra “los yankees”, a quienes acusó de haber asesinado a Sandino porque “le tenían pánico”.

También afirmó que existe una “propaganda malsana” desde Washington para presentar a Nicaragua “como un país en ruinas”.

Lea además: Detención de tesorero del sandinismo sacude al círculo histórico del oficialismo en Nicaragua

Dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, criminales de lesa humanidad en Nicaragua.

Amenazas de cárcel y persecución

Aunque Ortega no mencionó nombres concretos, volvió a insistir en el discurso de los “traidores” y “vendepatrias”, términos que el régimen utiliza desde las protestas de 2018 para justificar encarcelamientos, asesinatos, confiscaciones, destierros y persecución política.

El mensaje ocurre en un contexto de creciente represión interna, vigilancia policial y control absoluto sobre medios de comunicación, universidades, organizaciones civiles e iglesias.

La dictadura ha encarcelado a centenares de opositores en los últimos años bajo acusaciones de “conspiración”, “traición a la patria” o supuestos delitos contra la soberanía nacional.

Muchos terminaron expulsados del país y despojados de su nacionalidad.

Durante el acto, Ortega intentó reforzar el relato épico del sandinismo oficial comparando a Sandino con Rubén Darío.

Según el caudillo sandinista, ambos surgieron de “chozas humildes” y alcanzaron una dimensión histórica para Nicaragua.

También exaltó la resistencia del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y aseguró que las tropas estadounidenses fueron “derrotadas” tras años de combate.

Lea también: EE.UU. reabre escrutinio sobre Nicaragua con audiencia sobre el avance autoritario de Ortega y Murillo

Dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, criminales de lesa humanidad en Nicaragua.

Murillo desborda odio contra exiliados

Pero el discurso más cargado de resentimiento lo pronunció Murillo.

La codictadora, cada vez más envuelta en una narrativa religiosa y mesiánica, despotricó contra los nicaragüenses exiliados que denuncian los abusos de la dictadura desde Costa Rica, España, Estados Unidos y otros países.

“Yo me pregunto: ¿No sentirán vergüenza los que andan ahí errantes buscando cómo hacer daño?”, afirmó Murillo en tono exaltado.

La codictadora calificó a los exiliados críticos como personas “llenas de saña, de odio y probablemente de envidia”. También los llamó “traidores” y aseguró que “dejaron de amar a Nicaragua”.

Murillo volvió a mezclar religión y política en un discurso cargado de referencias místicas. Afirmó que el régimen posee una “fuerza sobrenatural” otorgada por Dios para “seguir venciendo”.

La dictadora insistió en que quienes cuestionan al régimen “No Pudieron, No Podrán”, una de las consignas más repetidas por la maquinaria propagandística sandinista.

Lea más: Dictadura de Nicaragua tensiona relación comercial con EE UU al eliminar aranceles a China

Dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, criminales de lesa humanidad en Nicaragua.

Juventud Sandinista y culto político

El acto oficial reunió nuevamente a miembros de la Juventud Sandinista 19 de Julio, utilizados por el régimen como aparato de movilización y propaganda.

Ortega y Murillo los presentaron como “herederos del legado de Sandino”, mientras reforzaban un discurso nacionalista, religioso y confrontativo que se ha convertido en una constante desde la crisis sociopolítica de 2018.

La pareja dictatorial también aprovechó el acto para promocionar obras estatales, entre ellas el hospital “Corazón de Ángeles” en Estelí, valorado oficialmente en más de 1,147 millones de córdobas.

Sin embargo, el tono dominante de la ceremonia no fue sanitario ni institucional. Fue político, amenazante y cargado de hostilidad contra Estados Unidos, la oposición y los miles de nicaragüenses obligados al exilio.

Exit mobile version