El dictador Daniel Ortega cumplió este sábado 19 años consecutivos aferrado al poder en Nicaragua, un periodo marcado por denuncias de fraudes electorales, represión violenta, populismo y corrupción.
Todo ello ha derivado en un creciente aislamiento internacional, sanciones económicas y su retiro de los principales foros de derechos humanos.
Ortega, de 80 años, gobierna desde enero de 2007 en un tercer ciclo presidencial que, con reformas constitucionales y elecciones fraudulentas, le permitió eliminar límites a la reelección y consolidar un modelo de poder personalista junto a su esposa y codictadora, Rosario Murillo.
Su permanencia ha estado acompañada de la cooptación de instituciones, el control de los poderes del Estado y el uso sistemático de la Policía, ejército y grupos parapoliciales para sofocar la disidencia, especialmente desde las protestas sociales de 2018.
Lea además: Senador republicano asegura que tras la caída de Maduro, Estados Unidos “arreglará” Cuba y Nicaragua

El doble rasero de Murillo
En un mensaje con motivo del aniversario, Murillo habló de “tiempos duros” y llamó a “fortalecer la fe, la seguridad, el trabajo y la paz”, sin aludir directamente al nuevo escenario regional.
Sin embargo, la dictadura suspendió a última hora una caminata oficial prevista en Managua para celebrar los 19 años aferrados al poder.
La efeméride coincide con un momento de incertidumbre para el régimen, tras la captura en una operación militar estadounidense del mandatario venezolano Nicolás Maduro, uno de sus principales aliados.
Managua exigió su “liberación inmediata”, pero moderó el tono frente a Washington que, al contrario, ha elevado el tono de sus presiones y amenazas.

Brutal dictadura, dice EEUU
Este sábado, el Departamento de Estado de EEUU envió un mensaje directo: “La brutal dictadura Murillo-Ortega ‘celebra’ 19 años de lo que debía haber sido un mandato democrático de cinco años. Los nicaragüenses votaron por un presidente, no por una dinastía ilegítima vitalicia”, señaló, en una declaración que subraya la presión de la administración del presidente Donald Trump.
El analista nicaragüense Óscar René Vargas dijo a la agencia EFE que, tras los acontecimientos en Venezuela, “el escenario geopolítico de América Latina cambió” y eso tiene “repercusiones evidentes” para Nicaragua.
A su juicio, la pareja dictatorial Ortega Murillo queda “más aislada”, con apoyos limitados en la región y la creciente presión de Estados Unidos.
Lea más: La dictadura Ortega Murillo lanza plan 2026 para blindarse con mayor represión y control social

Dictadura debe reflexionar
En la misma línea, el analista costarricense Vladimir de la Cruz advirtió que el régimen sandinista debe “rectificar” y restaurar el proceso democrático, liberar a los presos políticos y permitir el retorno de exiliados si quiere ganar tiempo.
La socióloga María Teresa Blandón señaló que Nicaragua es “una piedrita en el zapato” para Washington por su discurso y alianzas autoritarias, aunque depende fuertemente de Estados Unidos por exportaciones y remesas, un factor que incrementa la vulnerabilidad del régimen.
A 19 años de su retorno al poder, Ortega enfrenta así un escenario de mayor presión externa y fragilidad interna, mientras persisten las denuncias de que su permanencia se sostiene sobre la represión, el cierre del espacio cívico y la concentración absoluta del poder.
Con información de EFE, La Prensa, El Mundo e Infobae







