Dictador de Nicaragua arremete contra EE UU, cuestiona sanciones y se burla de desterrados

El dictador nicaragüense insiste en su discurso contra Washington mientras organismos internacionales mantienen señalamientos por crímenes de lesa humanidad desde 2018

Los dictadores de Nicaragua, Rosario Murillo y Daniel Ortega, señalados de crímenes de lesa humanidad.

El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, volvió a cargar contra Estados Unidos durante un acto oficial, en el que criticó las sanciones impuestas contra su entorno y acusó a Washington de violar derechos humanos a nivel global, en un discurso que también incluyó descalificaciones hacia opositores en el exilio.

Durante la conmemoración del llamado “Día de la Dignidad Nacional”, Ortega cuestionó el modelo de seguridad estadounidense, al que calificó de fallido, y lo vinculó con lo que describió como un “negocio millonario de armas”.

Según él, en ese país “no hay seguridad real”, aludiendo a los índices de criminalidad y a la facilidad de acceso a armas de fuego.

El dictadador sandinista también criticó las sanciones impuestas por Estados Unidos contra funcionarios y allegados a su régimen, al considerar que “atentan contra la soberanía” y afectan a la población.

“Andan buscando a quién sancionar”, afirmó, al tiempo que pidió el levantamiento de medidas contra los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

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Discurso frente a críticas internacionales

Las declaraciones de Ortega se producen en medio de persistentes cuestionamientos de la comunidad internacional a la represión en Nicaragua.

Organismos como Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea han señalado reiteradamente al régimen nicaragüense por violaciones sistemáticas de derechos humanos desde las protestas sociales de abril de 2018.

Diversos informes, incluidos los del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU, han documentado ejecuciones extrajudiciales y torturas.

Además han señalado detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y persecución política, atribuyendo responsabilidades a altos niveles del aparato estatal.

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Daniel Ortega, dictador de Nicaragua.

Se burla de desterrados

En su intervención, Ortega también aludió a la crisis sociopolítica de abril de 2018 para reiterar su versión de los hechos y descalificar a sus críticos a quienes acusa de “golpistas”.

El mandatario sostuvo que sus opositores creyeron que la dictadura “huiría” ante las protestas, pero afirmó que, con el tiempo, “fueron ellos quienes abandonaron el país”.

En esa línea, hizo referencia a los 222 presos políticos excarcelados, expulsados por su dictadura y despojados de su nacionalidad en febrero de 2023, al asegurar que actualmente enfrentan dificultades migratorias en el extranjero.

Según Ortega, algunos de estos nicaragüenses estarían bajo riesgo de deportación o en condiciones precarias fuera del país.

Dijo que estaban “arrinconados” y muchos habían muerto “a saber de qué”.

El tirano calificó las protestas de 2018 como un “infierno” promovido por sus adversarios. Además, afirmó que en Estados Unidos “mueren muchos migrantes”, en un señalamiento que reforzó su narrativa crítica hacia ese país.

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Dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, junto a esbirros del ejército sandinista.

Reprime “por la paz”

En ese contexto, Ortega defendió la actuación de su administración, asegurando que trabaja “por la paz” y el desarrollo del país, y rechazó las acusaciones en su contra.

Asimismo, reiteró su narrativa histórica de confrontación con Estados Unidos, evocando intervenciones pasadas y figuras como Augusto C. Sandino y otras figuras de la propaganda sandinista.

Minutos antes, la codictadora Rosario Murillo reforzó el discurso oficial al equiparar simbólicamente la figura de Ortega con la del líder antiintervencionista, en un acto al que asistieron mandos policiales y militares ante una plaza llena de miembros uniformados de la Juventud sandinista.

Mientras tanto, miles de nicaragüenses permanecen en el exilio tras haber sido despojados de su nacionalidad o forzados a abandonar el país en los últimos años, en un escenario que sigue generando preocupación internacional.

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