El primer gran debate presidencial de la fase final de la campaña electoral en Costa Rica, entre los seis principales contendientes, se convirtió en un escenario adverso para la candidata oficialista Laura Fernández, a criterio de especialistas, analistas, medios y redes sociales.
En redes destacan que Fernández mostró debilidad argumentativa, vacilaciones emocionales y respuestas imprecisas frente a las críticas de sus rivales.
Todo ello en un encuentro marcado por la confrontación directa, abucheos del público y cuestionamientos sobre el papel de los moderadores.
El debate, organizado por Radio Columbia y la Universidad Latina (ULatina), reunió a seis de los principales aspirantes a la Presidencia: Fernández (Pueblo Soberano), Fabricio Alvarado (Nueva República), Álvaro Ramos (Liberación Nacional), Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana), Ariel Robles (Frente Amplio) y José Aguilar (Avanza).
Durante casi dos horas, los candidatos respondieron preguntas temáticas, escenarios hipotéticos de crisis y bloques de discusión libre.
El formato que pretendía medir liderazgo, capacidad de respuesta y solvencia técnica en temas clave como seguridad, economía, democracia, educación y gobernabilidad.
Sin embargo, desde los primeros minutos, el foco político y mediático se desplazó hacia la figura de la candidata oficialista.
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Respuestas imprecisas
Uno de los momentos más cuestionados fue cuando Laura Fernández respondió sobre cómo enfrentaría un aumento descontrolado de homicidios en una región del país.
A diferencia de otros candidatos que detallaron protocolos, coordinación institucional y medidas concretas, Fernández se limitó a prometer “mano dura” y continuidad del estilo de gobierno del presidente Rodrigo Chaves.
“He dicho ampliamente que no me va a temblar el pulso para tomar decisiones”, afirmó, sin detallar políticas públicas específicas.
La respuesta fue considerada insuficiente por analistas y usuarios en redes sociales, que señalaron la ausencia de propuestas técnicas frente a un problema central de la agenda nacional.
Abucheos y expulsiones
La tensión se elevó cuando la candidata oficialista citó reiteradamente a Rodrigo Chaves como garantía de su eventual gobierno.
En ese momento, un grupo significativo de estudiantes y asistentes comenzó a abuchearla desde el auditorio de la ULatina.
La escena se repitió cuando Fernández preguntó: “¿Ustedes en serio creen que yo quiero ser dictadora?”.
La directora de Noticias Columbia, Evelyn Fachler, interrumpió el debate para llamar al orden y pidió la salida de quienes no pudieran “contenerse”, lo que derivó en la expulsión de decenas de jóvenes universitarios.
El episodio generó críticas posteriores por la intervención del moderador y por lo que algunos sectores interpretaron como una protección explícita hacia la candidata oficialista.

Acusación explosiva
El momento más polémico de la noche fue la acusación directa de Laura Fernández contra Fabricio Alvarado, a quien señaló públicamente de haberla acosado sexualmente cuando coincidieron como asesores en la Asamblea Legislativa.
Fernández relató un supuesto episodio en el que, según dijo, fue arrinconada en una oficina bajo el pretexto de recibir una Biblia.
Fabricio Alvarado rechazó las acusaciones, las calificó como “campaña sucia” y “bajeza política”, y anunció que su equipo legal evaluaría acciones judiciales.
El intercambio dejó al debate en un plano de alta tensión personal, aunque sin que la candidata oficialista aportara pruebas durante el espacio.
Contraataque sin respuesta
Fernández intentó luego cuestionar a Alvarado por la postulación de la diputada independiente Gloria Navas en su partido, en un intento de asociarlo con una falta de sensibilidad hacia las víctimas de homicidios.
Sin embargo, el candidato de Nueva República respondió con un contraataque más contundente, recordándole que su propio partido postula al abogado José Miguel Villalobos.
Este es defensor de imputados por narcotráfico y de uno de los sospechosos del asesinato de la doctora María Luisa Cedeño, además de señalar una deuda millonaria con la Caja Costarricense de Seguro Social.
A Fernández se le concedió tiempo para responder, pero declinó hacerlo, al igual que declinó tomar la palabra en otras críticas directas al Ejecutivo del cual ella formó parte.

La “megacárcel”
Otro punto crítico fue la presentación de la llamada “megacárcel”, una ampliación del centro penitenciario La Reforma que Fernández aseguró ya estaba en construcción.
La candidata Claudia Dobles calificó la promesa como “ridícula” y recordó que el Gobierno de Chaves había anunciado con propaganda la colocación de la “primera piedra” junto al presidente salvadoreño Nayib Bukele, acto que nunca se realizó formalmente.
La intervención provocó risas y aplausos del público, mientras Fernández no logró sostener técnicamente la afirmación y cambió de tema con críticas a la Asamblea Legislativa.
Contraste de estilos
En los distintos bloques temáticos, el contraste fue evidente. Ariel Robles detalló planes de ciberseguridad; José Aguilar expuso protocolos ante apagones masivos.
Álvaro Ramos habló de diálogo territorial ante conflictos sociales; Claudia Dobles insistió en decisiones basadas en evidencia y fortalecimiento institucional.
Frente a ello, la candidata oficialista fue calificada por la prensa y los analistas de “repetir consignas políticas”, apelar a la continuidad del gobierno actual y mostrar dificultades para articular respuestas complejas bajo presión.

A lo largo del debate, Fernández se mostró visiblemente tensa, con estrés y rostro fruncido, titubeos y ensayos de sonrisas.
Su lenguaje corporal lució tenso con respuestas circulares y dependencia de anotaciones en fichas de papel sobre su estrado.
Analistas políticos coincidieron en que su desempeño evidenció una carga emocional elevada, asociada a las críticas de sus oponentes al oficialismo.
Se destacó su estrategia o necesidad constante de apelar a la actual administración de Rodrigo Chaves, una de las administraciones más polarizantes de las últimas décadas.
Incluso sectores que reconocen el fuerte despliegue de su campaña digital —con denuncias sobre una supuesta red de más de un millón de cuentas falsas promoviendo su candidatura— señalaron que, en el plano presencial y argumentativo, la candidata quedó expuesta.
Un punto de inflexión
El debate de la ULatina fue el primer gran cara a cara entre los principales aspirantes en la etapa decisiva de la campaña.
Si bien aun no hay encuestas o sondeos de opinión formales que acrediten “un ganador” o “un perdedor”, las redess sociales fueron abrumadoramente críticas hacia el papel de Fernández.
También destacaron las posturas de Ramos, Aguilar y Dobles como las más sobresalientes, no en ese orden.
Aun faltan dos rondas de debates más, la última de ella el 29 de enero en Teletica Canal 7, un medio crítico a la actual administración, por lo cual está en duda si Fernández participará.







