A menos de un mes de las elecciones presidenciales del 1 de febrero de 2026, Costa Rica vive una de las campañas más fragmentadas de su historia reciente, con 20 candidatos inscritos ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
Sin embargo, detrás de la oficialista Laura Fernández Delgado, que lidera las encuestas con alrededor del 40 % de la intención de voto, se consolida un segundo bloque de cinco aspirantes con posibilidades reales de disputar el balotaje.
En un sistema político acostumbrado a la segunda ronda, la atención se centra no solo en quién encabeza la contienda, sino en quién logrará posicionarse como principal rival de Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO), quien busca ganar en primera vuelta superando el umbral constitucional del 40 %.
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Álvaro Ramos: el retorno del partido histórico
El principal perseguidor de Fernández es Álvaro Ramos Chaves, candidato del Partido Liberación Nacional (PLN), una de las fuerzas tradicionales del país.
Economista, exviceministro de Hacienda y expresidente de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Ramos obtvuo el 8% en la última encuesta.
Él representa el intento del liberacionismo por recuperar la presidencia tras varios ciclos electorales adversos.
Su discurso gira en torno al fortalecimiento institucional, la seguridad ciudadana y la sostenibilidad del Estado social, con un énfasis técnico en la gestión pública y la recuperación de la confianza en las instituciones.
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Claudia Dobles: la apuesta progresista
Luego aparece otra mujer. La ex primera dama Claudia Dobles Camargo, con 5% de simpatía en la misma encuesta, compite desde la coalición progresista Agenda Ciudadana.
Arquitecta y figura asociada a los proyectos de infraestructura del gobierno de Carlos Alvarado, su candidatura busca capitalizar el voto urbano, ambientalista y de centroizquierda.
Dobles propone una agenda basada en movilidad sostenible, planificación urbana, educación e inclusión social, intentando construir una alternativa frente al oficialismo sin romper completamente con la herencia institucional del Estado costarricense.
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Fabricio Alvarado: el voto conservador
Luego aparece Fabricio Alvarado Muñoz, líder del Partido Nueva República, quien ya fue protagonista en las elecciones de 2018, cuando llegó a segunda ronda.
Periodista y cantante cristiano, Alvarado encarna el voto conservador y evangélico, con una agenda centrada en valores tradicionales, oposición a políticas de género y reducción del tamaño del Estado.
Aunque no lidera las encuestas, y apenas 4% de simpatía, el líder conservador aparece empatado técnicamente con Robles en esta mediciónmantiene un núcleo duro de apoyo que lo convierte en un actor decisivo en una eventual segunda vuelta.

Ariel Robles: la izquierda parlamentaria
Desde el Frente Amplio, el diputado Ariel Robles Barrantes representa la opción más claramente ubicada en la izquierda política. Aparece en la encuesta con 4%.
Su campaña se centra en el combate a la desigualdad, el fortalecimiento de la educación pública, la reforma fiscal progresiva y el diálogo social como método de gobierno.
Aunque sus números son más modestos, Robles ha logrado visibilidad en los debates y presencia en sectores juveniles y sindicales, lo que lo mantiene dentro del grupo de candidatos con opción real.
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José Aguilar: el factor Bukele
José Aguilar Berrocal, candidato del Partido Avanza, se ha posicionado como una figura emergente dentro de la carrera presidencial, aunque aún lejos del bloque principal.
Psicólogo y emprendedor social, Aguilar ha basado su campaña en un discurso de seguridad ciudadana, orden institucional y combate al crimen, presentándose como una opción “antisistema” frente a los partidos tradicionales y al oficialismo.
En las últimas encuestas nacionales, Aguilar aparece con una intención de voto que oscila entre el 2 % y el 3 %, lo que lo sitúa por debajo de los cinco principales contendientes, pero con un crecimiento sostenido en exposición mediática y presencia en redes sociales.
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Analistas lo ubican como un candidato con potencial de captar voto de protesta, especialmente entre jóvenes y sectores urbanos descontentos con la clase política tradicional.
Un elemento que ha marcado su perfil público es su vinculación familiar con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ya que su esposa es prima del mandatario salvadoreño.
Esta relación ha generado debate sobre una posible influencia del modelo de “mano dura” aplicado en El Salvador.
Aguilar ha negado que su proyecto sea una réplica del bukelismo, aunque reconoce afinidades en la prioridad que otorga a la seguridad como eje central de su propuesta política.

Un escenario abierto con alta incertidumbre
El último debate organizado por el TSE el domingo 18 de enero, confirmó que los temas prioritarios para el electorado son seguridad, costo de la vida, empleo, educación y reforma del sistema judicial.
Sin embargo, una proporción significativa de votantes continúa indecisa, lo que mantiene abierta la posibilidad de sorpresas de última hora.
Con 20 candidatos en competencia, la elección se perfila como una de las más dispersas desde el retorno a la democracia plena.
Aunque Laura Fernández lidera con una ventaja clara, el segundo lugar sigue siendo el verdadero campo de batalla, pues definirá quién disputará el poder en una eventual segunda ronda prevista para el 5 de abril.
En un país donde rara vez se resuelven las presidenciales en primera vuelta, la elección del 1 de febrero no solo definirá al próximo mandatario, sino también el equilibrio de fuerzas políticas que marcarán el rumbo de Costa Rica en los próximos cuatro años.







