Más de una decena de países expresaron este lunes su “alarma por los hallazgos” del nuevo informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) durante el 61º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en el que China fue el único país que defendió abiertamente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El informe, presentado por el presidente del grupo, Jan-Michael Simon, concluye que la dictadura utilizó recursos del Estado para financiar la represión interna y construir una red de vigilancia e inteligencia destinada a perseguir a opositores dentro y fuera de Nicaragua.
“Hemos documentado la conexión funcional entre la estructura paralela del Frente Sandinista dentro del Estado, el desvío de fondos públicos y las graves violaciones de derechos humanos”, afirmó Simon ante el Consejo.
El experto instó al régimen a “desmantelar la arquitectura de la represión”, al señalar que el sistema de control político integra instituciones estatales, estructuras partidarias y aparatos de inteligencia.

Amplio rechazo internacional
Delegaciones de Costa Rica, Canadá, Chile, Brasil, Paraguay y España, junto con representantes de la Unión Europea y varios países de América y Europa, condenaron los abusos documentados en el informe.
España denunció “la consolidación de un sistema de control férreo que elimina derechos humanos y extiende el acoso al exterior”.
“Nos preocupan las conclusiones del Grupo sobre el hostigamiento a nicaragüenses en el exilio, incluyendo incidentes ocurridos en nuestro territorio”, afirmó la representante española Clara Cabrera.
Costa Rica, que alberga a decenas de miles de exiliados nicaragüenses, se declaró “consternada por la represión transnacional” y por los actos de vigilancia, amenazas y hostigamiento físico y digital contra opositores fuera del país.
Canadá, hablando en nombre de un grupo de países, pidió al régimen “cesar de inmediato la persecución” y respaldó los esfuerzos internacionales para lograr rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos.

Aislamiento del régimen
El informe del GHREN también señala que Rosario Murillo encabeza una cadena de mando vertical que coordina una red de inteligencia destinada a clasificar y vigilar a los exiliados, considerados por el régimen como potenciales opositores.
Desde las protestas de abril de 2018, Nicaragua vive una profunda crisis de derechos humanos, marcada por detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, confiscación de bienes, privación de nacionalidad y exilio masivo. Según diversas estimaciones, más del 12 % de la población ha abandonado el país desde entonces.
Desde su creación en 2022, el GHREN ha presentado 11 informes documentando patrones sistemáticos de represión, que varios gobiernos consideran indicios de crímenes de lesa humanidad.
En contraste con el amplio rechazo internacional, China fue el único país que cuestionó el informe y defendió al régimen nicaragüense, afirmando que su Gobierno “promueve y protege los derechos humanos”.
El episodio evidenció el creciente aislamiento diplomático de la dictadura Ortega-Murillo en los foros internacionales de derechos humanos.







