El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, José Manuel Albares, calificó este jueves como “absolutamente injusta” y “sumaria” la expulsión del embajador español Sergio Farré Salvá por parte de la dictadura de Nicaragua, a quien se le dio un plazo de solo 24 horas para abandonar el país.
“Esa expulsión se hizo de manera sumaria, dándole 24 horas. Fue absolutamente injusta”, declaró Albares, quien aclaró que el representante español actuó “en estricto cumplimiento de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas”.
Como medida de reciprocidad diplomática, España respondió de inmediato expulsando al embajador de la dictadura de Nicaragua en Madrid, Maurizio Gelli, y a otro representante nicaragüense, una decisión que Albares defendió como “necesaria” tras conocer lo sucedido.
“Nada más tener conocimiento de ello actuamos en estricta reciprocidad. También hubo otro diplomático español expulsado, y eso no lo podemos aceptar sin respuesta”, añadió el canciller.
Pese al deterioro diplomático, el ministro español dejó claro que España no romperá lazos con la población nicaragüense, reafirmando su compromiso con el bienestar del país centroamericano.
“España va a seguir trabajando por tener las mejores relaciones con el pueblo hermano de Nicaragua. Queremos lo mejor para ellos”, concluyó Albares.
Hasta el momento, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha ofrecido una explicación oficial sobre los motivos detrás de la expulsión del embajador español.







