Parece que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, consiguió lo que quería cuando publicó su crítica al ministro de Seguridad de Honduras: que ese país hablara de él. Y vaya si lo logró. Se volvió tendencia en redes sociales y los principales noticieros televisivos y radiales, además los periódicos, lo están mencionando. A favor o en contra, pero se refieren a él
A las 11:12 de la noche del 14 de febrero (una hora más para Panamá), el presidente salvadoreño reaccionó a declaraciones del nuevo ministro de Seguridad de Honduras, Gerson Onán Velásquez.
El funcionario hondureño señaló que el llamado “modelo Bukele” no puede replicarse de forma exacta en todos los países. Argumentó diferencias territoriales, institucionales y legales. También afirmó que el Estado debe garantizar derechos humanos sin excepciones.
En respuesta, Bukele publicó un mensaje en la red social X. Cuestionó que se defendieran los derechos humanos de criminales y advirtió que miles de hondureños podrían morir por ese enfoque.
De inmediato, el mensaje cruzó fronteras. El debate se instaló en Honduras y se amplificó en medios y redes sociales.
Reacciones divididas en Honduras
El comentario generó un debate intenso y polarizado. Por un lado, sectores ciudadanos y políticos respaldaron la postura del mandatario salvadoreño. Expresaron frustración por la persistente criminalidad en Honduras. Además, compararon la situación con la reducción de homicidios en El Salvador.
Me había mantenido al margen porque sé que muchos de mis hermanos hondureños esperan que el nuevo gobierno haga algo por la seguridad.
Pero escuchar al nuevo Ministro de Seguridad defender los “derechos humanos” de los criminales, es triste, de verdad.
Miles de hondureños… pic.twitter.com/wxsuPMdDK6
— Nayib Bukele (@nayibbukele) February 15, 2026
Algunos usuarios en redes sociales afirmaron que rechazar un enfoque de mano dura podría enviar un mensaje débil frente a las pandillas. También señalaron que la seguridad exige decisiones firmes.
Por otro lado, analistas y figuras políticas defendieron al ministro hondureño. Aseguraron que sus palabras fueron interpretadas fuera de contexto. Indicaron que no habló de proteger delincuentes, sino de aplicar estrategias adaptadas a la realidad hondureña.
Estos sectores cuestionaron que un presidente extranjero interviniera en un debate interno (algo que tiene caldeados a muchos, después de que en las vísperas de las elecciones de noviembre Donald Trum endosara abiertamente su apoyo a Nasri Asfura, ahora mandatario hondureo). También advirtieron sobre los riesgos de copiar modelos sin considerar diferencias institucionales.
La diputada del Partido Liberal, Alia Kafati, señaló que “la realidad de El Salvador y Honduras ha sido similar por décadas: pueblos hermanos golpeados por la delincuencia organizada. Debemos aprender de lo que ha funcionado allá”.
En ese sentido la congresista exhortó al… pic.twitter.com/vj6oqcmEuC
— Radio América HN (@radioamericahn) February 15, 2026
El apellido Bukele como marca regional
Más allá de las posturas, el episodio logró un efecto concreto: volvió a posicionar el apellido Bukele en la agenda pública hondureña.
El término “modelo Bukele” dominó titulares, programas de opinión y conversaciones digitales.
En consecuencia, la discusión giró en torno a la seguridad, pero también alrededor de la figura del presidente salvadoreño. Su nombre se convirtió nuevamente en referencia obligada cuando se habla de políticas contra pandillas.
La diputada del Partido Nacional de Honduras, Merary Díaz, aseguró que “el modelo Bukele es una copia del plan contra maras y pandillas del modelo hondureño”.
“Gobierno del Partido Nacional, son los pioneros en combatir la inseguridad ciudadana; Ricardo Maduro y Juan Orlando… pic.twitter.com/PWz60tGbaZ
— Radio América HN (@radioamericahn) February 15, 2026
Este patrón no es nuevo. Desde la implementación del régimen de excepción en El Salvador, el modelo de seguridad salvadoreño se convirtió en punto de comparación regional. Cada vez que otro país enfrenta crisis de violencia, el debate reaparece.
Seguridad y narrativa política en Centroamérica
La seguridad pública es uno de los temas más sensibles en Honduras. Por eso, cualquier mención al modelo salvadoreño activa comparaciones inmediatas.
En este caso, el intercambio no derivó en un anuncio formal de adopción del modelo. Tampoco produjo un cambio inmediato en la política hondureña. Sin embargo, sí generó una amplia conversación pública.
La discusión incluyó cifras de homicidios, referencias al régimen de excepción y cuestionamientos sobre derechos humanos. Así, el debate trascendió lo técnico y se instaló en el terreno simbólico.
Además, el incidente marcó el inicio de la relación entre el gobierno hondureño y la administración salvadoreña bajo la presidencia de Nasry Asfura. Aunque no hubo respuesta oficial directa, el intercambio evidenció tensiones iniciales.
Impacto más allá de Honduras
El debate no se limitó al ámbito local. Usuarios de otros países centroamericanos también replicaron el mensaje y opinaron sobre el modelo Bukele.
De esta forma, el apellido Bukele volvió a circular en la conversación regional como sinónimo de mano dura y reducción de homicidios. La discusión reforzó esa asociación.
Así, más allá de si Honduras adopta o no un enfoque similar, el episodio confirmó que la figura de Bukele continúa influyendo en el debate de seguridad en Centroamérica. Y ese fue, quizá en el fondo, el objetivo del mandatario, que ya es “una marca” en Latinoamérica. Y una muy “apreciada” por aquellos que viven cansados de la violencia y la inseguridad.







