Ante el aislamiento internacional, la dictadura nicaragüense estrecha sus relaciones con la junta militar de Myanmar

La dictadura de Nicaragua propagandiza sus seis años de relaciones diplomáticas con Myanmar en medio del aislamiento internacional de ambos regímenes, marcados por denuncias de violaciones a los derechos humanos y sanciones de países occidentales.

Laureano Ortega en la inauguración de la embajada de Myanmar en Managua en julio pasado.

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo está publicitando esta semana sus vínculos con la junta militar que gobierna Myanmar, al conmemorar el sexto aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, en un contexto de creciente aislamiento internacional para los dos regímenes represivos.

A través de un mensaje oficial, el Gobierno nicaragüense celebró el aniversario de las relaciones bilaterales y destacó los “Lazos de Amistad, Respeto Mutuo, Solidaridad y Cooperación que unen a nuestras dos Naciones”.

En una comunicación dirigida al jefe de la junta militar de Myanmar, Min Aung Hlaing, los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo enviaron un saludo oficial. “Le hacemos llegar nuestro Abrazo Fraternal y Revolucionario, con el Amor y el Respeto del Pueblo nicaragüense para el Hermano Pueblo de Myanmar”, expresaron.

A finales de julio, la dictadura de Myanmar inauguró su embajada en Managua con la presencia de Laureano Ortega Murillo, el hijo de la pareja dictatorial nicaragüense. La inauguración sucedió pocos días después de la ruptura diplomática de Nicaragua con Italia.

Los medios oficialistas también han informado sobre una gira del embajador de Myanmar en Nicaragua, por los departamentos de Estelí, Madriz y Nueva Segovia, donde sostuvo reuniones con autoridades municipales, visitó sitios históricos vinculados al sandinismo y recorrió empresas dedicadas a la producción de tabaco, madera y café.

Pese al fortalecimiento de las relaciones políticas, ambos países mantienen un intercambio comercial prácticamente inexistente y solo establecieron relaciones diplomáticas hace seis años.

 

El embajador de Myanmar Htun Aung Kyaw, (der), recibiendo un regalo de un funcionario sandinista.

Dictaduras similares

Los gobiernos de Nicaragua y Myanmar comparten características señaladas por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos, entre ellas la persecución de opositores, restricciones a las libertades públicas y denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Desde el golpe de Estado militar ocurrido en Myanmar en 2021, miles de opositores, dirigentes políticos y periodistas fueron encarcelados, mientras las protestas fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad. El conflicto derivó en una guerra civil que ha provocado decenas de miles de muertos, millones de desplazados internos y refugiados, además de una profunda crisis humanitaria y económica.

Ambos regímenes también enfrentan sanciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y otros países occidentales. Asimismo, mantienen estrechas relaciones con China y Rusia. En el caso de Myanmar, Pekín figura entre sus principales socios económicos y Moscú se consolidó como uno de sus principales proveedores de armamento y aliado militar.

En distintos foros internacionales, Nicaragua y Myanmar han coincidido en defender el principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados y en rechazar las sanciones impuestas por países occidentales, mientras continúan enfrentando cuestionamientos internacionales por la situación de los derechos humanos en sus respectivos territorios.

 

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