Al menos 44 agresiones contra medios de comunicación y periodistas han sido registradas en Nicaragua durante el primer trimestre de 2026, según el último informe presentado por la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED).
La FLED detalla que en este primer trimestre hubo múltiples restricciones al ejercicio del periodismo y las libertades, además, de la consolidación de mecanismos de control y de ataques digitales “más violentos, misóginos y burlescos” que dejaron al menos 44 reportes de agresiones.
Ante la escalada de violencia y ataques, la FLED decidió modificar su metodología de monitoreo para o detallar las descripciones de las agresiones para no permitir que las víctimas sean identificadas para reducir el riesgo de represalias.
Entre las formas de violencia se encuentran amenazas, vigilancia, judicialización, campañas de estigmatización y restricciones de acceso a la información aún cuando esta es pública. En este primer trimestre se retomaron viejas formas de violencia como el uso de plataformas digitales “para desacreditar, presionar y amenazar” a los periodistas.
Entre los canales digitales identificados para atacar periodistas y medios están “La verdad verdadera”, “El búnker de Stalin”, donde los periodistas son tachados de traidores, mercenarios del micrófono y vende patria”.
Gobierno pide publicar a favor del gobierno para regresar a Nicaragua
La Fundación también ha documentado cómo el exilio marca un desgaste y no ofrece oportunidades para periodistas que huyeron de Nicaragua, por lo que, al menos en tres casos se negocio con el Gobierno el regreso al país, de los que solo uno se ha logrado concretar.
Parte del acuerdo para permitirle regresar, es que la plataforma del periodista pase a “difundir únicamente contenido favorable” para el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En ese sentido, el reporte muestra el caso de 15 periodistas que tuvieron que dejar el periodismo en el exilio para emplearse en otras áreas para poder sostenerse económicamente por la falta de oportunidades en el exterior.
Por otro lado, la Fundación no ha reportado exilios de periodistas en este primer trimestre. Explica que esto no se debe a una mejora en las condiciones sino que la dictadura mantiene dentro del país a los periodistas sometiéndolos a medidas de restricción, vigilancia y obligándolos a firmar todos los días en delegaciones policiales.
