La construcción y ampliación del aeropuerto Punta Huete en Nicaragua podría servir para uso militar chino y ser una pieza de la infraestructura estratégica china de Centroamérica, expresaron congresistas republicanos y demócratas en una audiencia del Subcomité para el Hemisferio Occidental dedicada a la situación nicaragüense celebrada el martes.
La presidenta del subcomité, la republicana María Elvira Salazar, mostró durante la audiencia una fotografía del aeropuerto ubicado al norte de Managua y presentó el proyecto como un potencial riesgo para la seguridad estadounidense. La estatal china CAMC Engineering trabaja desde 2024 en la ampliación de una antigua base militar construida por la Unión Soviética en los años 80.
Salazar cifró la inversión china en $500 millones y advirtió sobre lo que describió como un posible “uso dual” de las instalaciones. Según su planteamiento, la pista podría atender operaciones comerciales, pero también tendría capacidad para recibir aeronaves militares estratégicas de Rusia o China.
Las preocupaciones expuestas en Washington forman parte de un debate más amplio sobre la creciente presencia de China en Nicaragua.
El Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes celebró la audiencia «Cómo enfrentar al régimen totalitario de Ortega-Murillo». Congresistas republicanos y demócratas, junto con la subsecretaria adjunta del Departamento de Estado, Ana Quintana-Lovett, describieron al régimen de la familia Ortega Murillo como una puerta de entrada de China, Rusia e Irán en Centroamérica.
«Nicaragua será la siguiente, está en la misma lista negra que Cuba y Venezuela», advirtió la presidenta del subcomité, la republicana María Elvira Salazar.
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Concesiones mineras
Durante la audiencia también se mencionaron 43 concesiones mineras otorgadas a intereses chinos, 15 fondos firmados con Pekín y $315 millones destinados a la modernización del Puerto Corinto, en el pacífico nicaragüense.
El congresista demócrata Joaquín Castro añadió que las concesiones mineras cubren más del 8 % del territorio nacional.
Quintana-Lovett aseguró que Washington rastrea «muy de cerca» esas concesiones y la infraestructura crítica, aunque reservó los detalles para una sesión privada.

Moscú espía desde Managua
Rusia apareció como el socio militar de peligro para la región.
La funcionaria afirmó que Moscú dispone de «bases de facto» en territorio nicaragüense para recopilar inteligencia sobre los países de la región.
Investigaciones periodísticas internacionales señalan una instalación del Ejército en el cerro Mokorón, al sur de Managua, como centro de espionaje ruso equipado con radiogoniometría y software SORM-3.
Salazar denunció también que los ciudadanos rusos gozan de inmunidad ante la justicia nicaragüense y que Moscú colabora en la persecución de opositores dentro y fuera del país.
Irán completó el mapa. Según Quintana-Lovett, Ortega y Murillo profundizan sus lazos con Rusia, China, Cuba e Irán para sostener una red de vigilancia, enriquecerse y amenazar la seguridad estadounidense.

Sanciones que se esquivan
Castro señaló el límite de la estrategia actual de su país ante los sandinistas y los nuevos desafíos.
Tras una década de castigos, dijo, el régimen «ha aprendido a trabajar alrededor de las sanciones»: viaja a Europa y Asia y mueve dinero a través de China, Rusia u otras redes criminales.
Quintana-Lovett prometió «sanciones agresivas» y presión diplomática contra la dictadura familiar.
Presentó como evidencia que Managua eliminó la exención de visado para ciudadanos de 128 países, que convirtieron al país en trampolín migratorio hacia la frontera sur de Estados Unidos.
Más de 500,000 migrantes partieron de Managua, tras llegar en vuelos chárter desde Asia, África, Cuba y Venezuela para viajar ilegalmente a Estados Unidos.

Sobrevivir encerrándose
Estas alianzas responden a una lógica de supervivencia. Desde la represión de las protestas de 2018, el régimen fue cambiando a sus interlocutores democráticos por socios que no cuestionan los derechos humanos.
En diciembre de 2021 rompió con Taiwán y restableció relaciones con Pekín, con el que luego firmó un tratado de libre comercio.
Ese mismo año anunció su salida de la OEA, que se consumó en 2023 y desde entonces se deslindó de cumplir la Carta Interamericana de Derechos Humamos.
En 2025 abandonó varios organismos de Naciones Unidas, entre ellos el Consejo de Derechos Humanos, después de informes que documentaban crímenes de lesa humanidad cometidos por Ortega, Murillo y su corte de esbirros.
Ese año también reformó la Constitución para instaurar una copresidencia, anular la independencia de los Poderes del Estado y alargar la dictadura.

Los roles de China y Rusia
El reparto de papeles es claro para Estados Unidos: Rusia aporta cobertura militar y de seguridad, China aporta capital y préstamos, e Irán aporta afinidad frente a Washington.
A cambio, el régimen ofrece territorio, recursos mineros y una posición geográfica a las puertas de Estados Unidos.
Quintana-Lovett sostuvo, sin embargo, que Managua está «cada vez más aislada», sin el respaldo de Nicolás Maduro y con La Habana bajo presión. Washington confía ahora en una Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, todavía sin fecha, para presionar.
A la salida, el politólogo nicaragüense Félix Maradiaga pidió que la atención se traduzca en acciones concretas. «Nicaragua merece libertad», dijo.







