jueves, mayo 28, 2026
Centroamérica360
  • INICIO
  • Política
  • Economía
  • Región
  • Internacional
  • Opinión
  • Deportes
  • Espectáculos
Sin resultados
Ver todos los resultados
Centroamérica360
  • INICIO
  • Política
  • Economía
  • Región
  • Internacional
  • Opinión
  • Deportes
  • Espectáculos
Sin resultados
Ver todos los resultados
Centroamérica360
Sin resultados
Ver todos los resultados
Home Opinión

Elecciones colombianas: otro capítulo del manual para concentrar el poder sin importar la ideología

Por Sergio Andrés Morales-Barreto, Universidad de La Sabana

The Conversation Por The Conversation
28 mayo, 2026
in Opinión
0
Elecciones colombianas: otro capítulo del manual para concentrar el poder sin importar la ideología

Los candidatos presidenciales colombianos: Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.

368
Vistas
Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Existe un patrón que recorre América Latina de izquierda a derecha, desde gobiernos que prometen seguridad hasta gobiernos que alientan la transformación social. No se trata solamente de lo que dicen. Es cómo entienden el poder.

Repasamos algunos ejemplos con nombre propio de esta tendencia. Además de a gobernantes en ejercicio, el análisis atañe también a los tres principales candidatos de las elecciones presidenciales colombianas del 31 de mayo: Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.

Te puede interesar

Raúl Castro, de general a reo

Por qué la caja negra de la IA preocupa al Vaticano

La inclusión de Taiwán en la gobernanza sanitaria global: una necesidad para fortalecer la seguridad mundial

Instituciones y contrapesos se presentan como estorbos

Cuando líderes electos presentan a los tribunales como obstáculos, al Congreso como bloqueo, a la prensa como enemiga, a los órganos de control como sabotaje y a la oposición como un impedimento para gobernar, la democracia constitucional comienza a mutar. Milei, Bukele y Petro, con ideologías opuestas y promesas contradictorias, comparten una misma tentación peligrosa, concebir las instituciones democráticas como estorbos para realizar su idea auténtica de nación.

La comparación relevante no es ideológica sino institucional. La pregunta importante es si los líderes consideran que los límites son condiciones necesarias de la democracia o simples trabas que deben superarse.

La erosión explícita desde la derecha

Javier Milei en Argentina llegó denunciando a la “casta política” y prometiendo desmontar el Estado. Su lógica de confrontación permanente con el Congreso, sectores judiciales y universidades públicas parte de una idea. Según esta, las instituciones tradicionales son responsables del fracaso argentino y deben ser neutralizadas. La nación productiva justifica la batalla frontal contra los supuestos obstáculos institucionales.

En El Salvador, Nayib Bukele encarna una versión más intensa y popular. Su éxito en reducir drásticamente la violencia es innegable: El Salvador pasó de ser uno de los países más peligrosos del mundo a registrar índices mínimos de homicidios. Sin embargo, lo logró mediante un régimen de excepción prolongado, detenciones masivas con garantías judiciales suspendidas e informes constantes sobre abusos y torturas. Para millones de salvadoreños, la seguridad justifica subordinar los controles democráticos. La nación segura termina imponiéndose sobre las mediaciones institucionales.

El candidato de extrema derecha a la presidencia de Colombia Abelardo de la Espriella representa otra expresión contemporánea de esta lógica. A las puertas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, su propuesta de “Patriotismo Constitucional” defiende formalmente la Constitución de 1991, la independencia judicial y la prensa. Rechaza una reforma constituyente, pero al mismo tiempo propone elevar a rango constitucional la prohibición de la combinación de todas las formas de lucha. Eso implicaría declarar inconstitucionales ciertas huelgas, bloqueos y formas de movilización social, utilizando la ley para restringir expresiones de conflicto político que considera amenazas al orden. No destruye la Constitución abiertamente: busca reescribirla para limitar el disenso.

La derecha autoritaria erosiona la democracia de forma frontal, mediante estados de excepción permanentes, liderazgo personalista, controles ejecutivos directos y restricciones abiertas al conflicto democrático.

La erosión gradual desde la izquierda

La izquierda latinoamericana tampoco escapa a esta deriva. Maduro en Venezuela constituyó el caso extremo de concentración progresiva de poder, persecución de opositores y destrucción de la competencia electoral. El chavismo convirtió las instituciones en herramientas del proyecto revolucionario hasta vaciarlas de pluralismo.

En Brasil, Lula da Silva continúa siendo una figura de la izquierda democrática, y el país mantiene elecciones competitivas. Sin embargo, el Partido de los Trabajadores ha cultivado una narrativa según la cual sectores judiciales, empresariales y mediáticos representan enemigos estructurales del pueblo brasileño.

Después de los excesos del caso Lava Jato (la mayor investigación sobre corrupción en Brasil y Latinoamérica), parte del lulismo comenzó a justificar una creciente politización institucional. Esta tendencia se amparaba en la necesidad de corregir desequilibrios históricos. El riesgo que entraña no es una ruptura inmediata de la democracia, sino la normalización de la idea de que ciertas instituciones independientes son obstáculos frente a proyectos considerados superiores.

En México ocurre algo similar. La presidenta, Claudia Sheinbaum, heredó el proyecto político de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, aunque ya ha anunciado una revisión de la reforma judicial de este. Su partido, Morena, que opera dentro de marcos democráticos formales, ha impulsado reformas que generan preocupación por la autonomía judicial, la concentración de poder y el debilitamiento progresivo de contrapesos. La apelación constante al pueblo verdadero y a la legitimidad popular comienza a sustituir la lógica clásica de limitación constitucional.

En Colombia, el presidente, Gustavo Petro, y el candidato oficialista, Iván Cepeda, representan esta versión institucional de erosión democrática. Petro ha impulsado una transformación estructural del modelo político, mientras que Cepeda mantiene una posición ambigua frente a una eventual Asamblea Constituyente.

Semanas atrás, el candidato del Pacto Histórico parecía distanciarse de esta propuesta. Sin embargo, recientemente dejó abierta la posibilidad si existiera consenso entre sectores políticos y económicos. La incertidumbre sobre los compromisos de ambos candidatos frente a los límites constitucionales revela una pauta común: la disposición a cambiar las reglas del juego cuando se considere necesario.

Una Asamblea Constituyente no es un trámite ordinario. Supone reescribir normas fundamentales, fortalecer el Ejecutivo y alterar los mecanismos de alternancia. Formalmente, tiende a presentarse como una opción democrática. Estructuralmente, puede convertirse en un mecanismo de concentración irreversible de poder.

La izquierda autoritaria suele erosionar la democracia de manera más gradual, mediante reformas constitucionales, expansión permanente del Ejecutivo y debilitamiento progresivo de los órganos de control, todo presentado como profundización democrática y soberanía popular.

Dos caminos hacia el mismo riesgo

La derecha y la izquierda autoritarias utilizan métodos distintos, pero terminan compartiendo una misma sospecha frente al pluralismo liberal. Para unos, los controles constitucionales impiden combatir el crimen, garantizar el orden o liberar la economía. Para otros, evitan transformar estructuras consideradas injustas y realizar cambios históricos. En ambos casos aparece la misma conclusión: existe una voluntad popular auténtica que no debería estar limitada por demasiadas mediaciones institucionales. Y precisamente ahí reside el verdadero peligro.

Colombia conoce bien las consecuencias de subordinar las instituciones a proyectos absolutos de nación. Las guerrillas justificaron la violencia armada en nombre de una revolución. Los paramilitares, que han sido en ocasiones vinculados a partidos como el Centro Democrático (fundado por el expresidente Álvaro Uribe y liderado por la candidata Paloma Valencia), han justificado masacres y persecuciones en nombre del orden y la seguridad. Unos y otros creyeron representar una versión superior de la patria.

La democracia constitucional no fue diseñada para producir gobiernos rápidos, homogéneos o plenamente eficientes. Fue diseñada para impedir que una mayoría o un líder concentren todo el poder sin límites.

La lección incómoda de la historia latinoamericana es clara: las democracias rara vez mueren únicamente mediante golpes militares. Se erosionan lentamente desde dentro, cuando los líderes elegidos democráticamente descubren que es más fácil desmontar los límites constitucionales que respetarlos.The Conversation

Sergio Andrés Morales-Barreto, Coordinador académico y profesor del Departamento de Teoría Jurídica y de la Constitución de la Facultad de Estudios jurídicos, políticos e internacionales, Universidad de La Sabana

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Nota anterior

Xiomara Castro volverá de Pekín con un maletín lleno de papeles y sin regalos chinos

The Conversation

The Conversation

Relacionado Posts

Los hijos del poder y el poder real: casos de Cuba, México, Venezuela y Colombia
Opinión

Raúl Castro, de general a reo

Por Equipo CA360
28 mayo, 2026
Por qué la caja negra de la IA preocupa al Vaticano
Opinión

Por qué la caja negra de la IA preocupa al Vaticano

Por The Conversation
28 mayo, 2026
La inclusión de Taiwán en la gobernanza sanitaria global: una necesidad para fortalecer la seguridad mundial
Opinión

La inclusión de Taiwán en la gobernanza sanitaria global: una necesidad para fortalecer la seguridad mundial

Por Equipo CA360
21 mayo, 2026
Protestas y bloqueos agravan crisis política en Bolivia, EEUU advierte que no consentirá un golpe de Estado
Opinión

Narcotráfico y violencia: la fórmula de la izquierda en Bolivia, México y Colombia

Por Equipo CA360
21 mayo, 2026
Argentina y Cuba, un penoso legado
Opinión

Revolución, “Mesianismo” y Libertad

Por Equipo CA360
21 mayo, 2026
Siguiente nota
El clan guatemalteco de Los Lorenzana habría dirigido ataque armado en frontera con Honduras

El clan guatemalteco de Los Lorenzana habría dirigido ataque armado en frontera con Honduras

Notas populares

  • La persecución religiosa en Nicaragua parece una copia del modelo chino. ¿Los están asesorando?

    La persecución religiosa en Nicaragua parece una copia del modelo chino. ¿Los están asesorando?

    0 compartidas
    Compartir 0 Tweet 0
  • Empresas chinas contratadas por la dictadura de Nicaragua tienen historial de corrupción y malos proyectos

    0 compartidas
    Compartir 0 Tweet 0
  • La población centroamericana rebasará los 70.8 millones a finales del siglo

    0 compartidas
    Compartir 0 Tweet 0
  • EEUU retira la visa a 300 guatemaltecos, incluyendo más de 100 diputados

    0 compartidas
    Compartir 0 Tweet 0
  • Asesinan a precandidato del Partido Nacional a la alcaldía de Morazán en Honduras

    0 compartidas
    Compartir 0 Tweet 0

Sobre Nosotros

Somos un medio centroamericano que informa, explica y orienta sobre la región de manera objetiva, balanceada, comprometidos con las libertades, la democracia y el respeto de los derechos fundamentales.

TÉRMINOS Y CONDICIONES.

© 2025 CA360

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • INICIO
  • Región
  • Política
  • Economía
  • Internacional
  • Deportes

© 2025 CA360

Are you sure want to unlock this post?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?
Go to mobile version