El papa León XIV advirtió que la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales desafíos morales de la era moderna, según planteó en su primera encíclica titulada Magnifica Humanitas (“Magnífica Humanidad”).
El documento, de aproximadamente 42.300 palabras, fue presentado en el Vaticano junto al desarrollador de inteligencia artificial Christopher Olah, cofundador de Anthropic, quien reconoció la necesidad de orientación ética frente al avance acelerado de estas tecnologías.
La encíclica sostiene que la tecnología debe estar al servicio de las personas y no convertirse en un mecanismo para concentrar poder, reducir derechos o debilitar la dignidad humana.
“La tecnología no es simplemente una herramienta”, señala el documento pontificio. “Cuando se convierte en el estándar por el cual se juzga todo, comienza a dictar lo que importa y lo que se puede descartar, reduciendo la creación a un objeto de explotación y a los seres humanos a meros engranajes de un sistema impulsado hacia una eficiencia cada vez mayor”.
El papa también sostiene que la inteligencia artificial nunca es completamente neutral, ya que refleja los intereses y valores de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan.
En ese sentido, el líder de la Iglesia católica pidió supervisión ética, justicia social, protección de los trabajadores y mecanismos de gobernanza responsables para evitar abusos vinculados al uso de sistemas automatizados.
Uno de los puntos centrales del documento es la crítica al uso de inteligencia artificial en conflictos armados y tecnologías militares autónomas.
La encíclica advierte que la creciente facilidad para desplegar armas automatizadas podría hacer más probables las guerras y disminuir el control humano sobre las decisiones bélicas.
El pontífice pidió imponer “las restricciones éticas más rigurosas” sobre el desarrollo de armas impulsadas por inteligencia artificial y afirmó que estas tecnologías violan el principio de que la fuerza armada solo debe utilizarse como último recurso en defensa legítima.
El texto también cuestiona la concentración de poder tecnológico en grandes corporaciones y sistemas que reducen a las personas a simples datos o funciones económicas.
Frente a ello, León XIV promueve lo que define como una “civilización del amor”, centrada en la dignidad humana, la solidaridad, la verdad y el bien común.
La encíclica hace referencia directa al documento histórico Rerum Novarum, publicado en 1891 por el papa León XIII durante la Revolución Industrial. De hecho, aunque Magnifica Humanitas fue divulgada el 25 de mayo de 2026, el texto fue fechado simbólicamente el 15 de mayo, misma fecha de aquella encíclica histórica.
Con este paralelismo, León XIV busca ofrecer un marco moral para la revolución tecnológica actual similar al que la Iglesia propuso durante los cambios industriales del siglo XIX.
El pontífice también rechazó las ideas transhumanistas que plantean superar las limitaciones humanas mediante la tecnología, al afirmar que la vulnerabilidad y la dependencia forman parte esencial de la condición humana.
“La humanidad florece no a pesar de las limitaciones, sino muchas veces a través de ellas”, afirma la encíclica.
Además, el papa advirtió que la responsabilidad moral no puede ser transferida a sistemas automatizados, sin importar qué tan avanzados sean.
El documento surge en medio rápido del crecimiento global de herramientas de inteligencia artificial utilizadas en sectores como educación, defensa, economía, salud y seguridad.
La encíclica también sostiene que el futuro de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de gobiernos, empresas o laboratorios tecnológicos, sino de los límites éticos que las sociedades estén dispuestas a establecer.







