La reanudación de los ataques de Estados Unidos contra Irán volvió a sacudir los mercados internacionales. La escalada militar impulsó el precio del petróleo y reavivó el temor por el suministro energético mundial, un escenario que preocupa a Centroamérica por su dependencia de las importaciones de combustibles.
La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Aunque Estados Unidos aseguró que el tránsito continúa con normalidad, la amenaza de un cierre bastó para alterar los mercados.
El Brent para entrega en septiembre subió más del 3% y volvió a superar los 78 dólares por barril, mientras que el WTI también registró fuertes ganancias. El repunte llegó tras el colapso del frágil alto el fuego que había reducido las tensiones semanas atrás.
Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), la ofensiva respondió a ataques iraníes contra embarcaciones comerciales y buscó debilitar la capacidad militar de Teherán en la zona. Irán reportó explosiones en varias ciudades costeras cercanas al estrecho.

Sin tregua
El presidente Donald Trump confirmó que el alto el fuego “ha terminado”, aunque aseguró que Washington mantiene abiertos los canales diplomáticos con Irán. La nueva escalada volvió a incrementar la incertidumbre en los mercados energéticos y financieros.
Para Centroamérica, el impacto podría sentirse más allá de los combustibles. La CEPAL estima que el petróleo se mantendrá entre 20% y 25% más caro durante 2026, con efectos sobre el transporte, la electricidad, los fertilizantes y los alimentos.
Argentina aparece como una de las pocas economías latinoamericanas que podría beneficiarse parcialmente. Gracias al crecimiento de Vaca Muerta, el país alcanzó un superávit energético récord de 6.987 millones de dólares en el primer semestre de 2026.







