El sector acuícola de Honduras atraviesa una severa crisis desde el rompimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con Taiwán en 2023, situación que ha generado el cierre de decenas de fincas camaroneras y la pérdida de miles de empleos en la zona sur del país, según advirtió Wilmer Cruz, presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Acuicultores del Sur (Apemasur).
“La verdad es que China nunca fue una solución para nosotros; todo quedó en intenciones y nunca se concretaron precios justos para el camarón hondureño”, declaró Cruz al diario La Prensa, al tiempo que pidió al nuevo gobierno de Nasry Asfura considerar un replanteamiento de la política exterior para restablecer vínculos con Taiwán.
El dirigente señaló que el sector exportador enfrenta serias limitaciones para colocar su producto en el mercado internacional. Actualmente, los envíos se dirigen principalmente hacia Europa y Taiwán, con cargas impositivas de hasta el 20 %.
El mercado mexicano opera de manera limitada, las exportaciones a Costa Rica son mínimas, y El Salvador ha dejado de importar camarón hondureño, optando por proveedores de Ecuador.
“Hemos sido diezmados, puesto que el 40 % de la exportación de camarón se destinaba a Taiwán. Hoy solo abastecemos el mercado local, que no logra absorber toda la producción del pequeño productor”, explicó Cruz.
De acuerdo con Apemasur, al menos 92 fincas camaroneras —entre grandes y pequeñas— han cerrado operaciones en los últimos meses, lo que ha provocado la pérdida de más de 7,000 empleos directos, afectando principalmente a comunidades rurales del sur de Honduras.
Ante este panorama, los acuicultores urgen al Estado la implementación de políticas públicas que garanticen el acceso a financiamiento.
“Necesitamos políticas claras que nos permitan acceder a créditos frescos”, expresó el presidente de Apemasur.







