Panamá y Costa Rica tienen el mejor perfil de riesgo de Centroamérica al mantener las calificación más altas otorgadas por las agencias, según el último Informe de Riego de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (Secmca).
La institución presentó el 29 de enero la publicación trimestral que consolida evaluaciones, proyecciones y perspectivas de las principales agencias internacionales calificadoras de riesgo sobre los países de Centroamérica y la República Dominicana.
Para el cierre del cuarto trimestre de 2025, el informe recoge revisiones y actualizaciones en las calificaciones soberanas de algunos países de la región. S&P Global Ratings realizó ajustes en la calificación y perspectiva de Costa Rica, mientras que Fitch Ratings actualizó sus evaluaciones para Guatemala, República Dominicana y Panamá. A su vez, Moody’s revisó su calificación para Panamá.
Mejores perfiles de riesgo
Costa Rica presenta calificaciones de BB por Fitch Ratings, Ba2 por Moody’s y BB por S&P Global Ratings.
Panamá, por su parte, destaca con BB+ de Fitch Ratings, Baa3 de Moody’s y BBB- de S&P Global Ratings, siendo el único país de la región que mantiene grado de inversión con dos agencias.
Guatemala registra calificaciones de BB+ por Fitch Ratings, Ba1 por Moody’s y BB+ por S&P Global Ratings.
El Salvador mantiene evaluaciones de B- por Fitch Ratings, B3 por Moody’s y B- por S&P Global Ratings.
En el caso de Honduras, no cuenta con calificación de Fitch Ratings, mientras que Moody’s le asigna B1 y S&P Global Ratings BB-.
Nicaragua presenta calificaciones de B por Fitch Ratings, B2 por Moody’s y B+ por S&P Global Ratings.
Costa Rica lidera las mejoras
Según el informe, la mejora en la calificación de deuda soberana de Costa Rica por parte de S&P Global Ratings se sustenta en varios factores. Entre ellos, un crecimiento económico superior al esperado, una mayor atracción de inversión extranjera directa, el aumento sustancial de las reservas internacionales y la mejora en el acceso a líneas de crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras instituciones multilaterales.
A esto se suman avances en la consolidación fiscal, que han permitido una reducción marginal del déficit fiscal, pese a que el servicio de la deuda continúa presionando las condiciones financieras internas. El informe también destaca la aplicación de la regla fiscal, así como los elevados indicadores de gobernanza y desarrollo económico y social en comparación con sus pares regionales.
Para El Salvador, el informe señala como factor positivo la disminución de las necesidades de financiamiento, impulsada por resultados fiscales mejores a los esperados, lo que ha contribuido a aliviar presiones de corto plazo sobre las finanzas públicas.
En el caso de Guatemala, las agencias resaltan la fortaleza del sector externo, el bajo déficit fiscal y la resiliencia económica, elementos que han sostenido su perfil de riesgo en un entorno regional desafiante.
En tanto, para Honduras, el informe identifica como fortalezas el buen acceso a fuentes de financiamiento oficiales y la solidez de los indicadores externos. De cara a futuras revisiones al alza, se señala como clave la evidencia de una consolidación fiscal duradera y la implementación exitosa de las reformas incluidas en el programa acordado con el FMI.
En Nicaragua, los factores positivos incluyen la resiliencia del sector financiero, con elevados niveles de liquidez y rentabilidad, un balance fiscal superavitario y la mejora en las métricas de deuda. Para eventuales mejoras en la calificación, las agencias consideran determinante la continuidad de una combinación prudente de políticas, un crecimiento económico robusto que fortalezca los amortiguadores fiscales y una mejora en el clima de negocios, junto con mayor flexibilidad en el financiamiento externo.







