Las micro y pequeñas empresas (MYPE) de El Salvador iniciarán 2026 con un ánimo mayoritariamente positivo, aunque con señales de moderación frente al optimismo reportado meses atrás, según el Índice de Confianza Empresarial de la MYPE publicado este viernes por el Observatorio MYPE.
En la medición de corto plazo, el indicador neto de expectativa pasó de 64.7 puntos en el tercer trimestre de 2025 a 58.0 puntos en el cuarto trimestre del mismo año, lo que refleja una reducción en el nivel de optimismo declarado por los empresarios respecto al desempeño previsto para los primeros meses de 2026.
En términos desagregados, el 63.6 % de los empresarios manifestó esperar un comportamiento favorable al inicio del nuevo año, mientras que el 30.9 % consideró que la situación se mantendría similar. Solo un 5.6 % prevé un escenario desfavorable.
Más allá del valor numérico, la confianza empresarial es un indicador que resume la percepción cualitativa del empresario sobre su entorno económico y su propio negocio. Un mayor nivel de confianza puede traducirse en decisiones de inversión, contratación o expansión.
A corto plazo, el nivel de confianza se mantuvo prácticamente estable entre el tercer y cuarto trimestre de 2025. Al cierre del año, el indicador se ubicó en 46.4 puntos, con una leve disminución de 0.2 puntos respecto al trimestre anterior.
Más competencia y presión financiera
El informe identifica tres principales inhibidores del desempeño empresarial al cierre de 2025.
El aumento de la competencia encabeza la lista, señalado por el 48.2 % de las MYPE. De este grupo, el 33.8 % atribuye la presión a la aparición de nuevos negocios con productos o servicios similares, mientras que el 12.6 % menciona la entrada de empresas más grandes al mercado.
Este fenómeno puede estar vinculado tanto a una mayor dinámica económica como a un incremento del emprendimiento, incluso como alternativa ante la falta de empleo formal. Si bien en el corto plazo implica un entorno más exigente, también podría incentivar mejoras en productividad, calidad e innovación en el mediano plazo.
Las dificultades financieras ocupan el segundo lugar, con un 31.2 % de empresarios afectados. Entre ellos, el 55.6 % reporta disminución de ingresos y el 32.7 % señala gastos imprevistos, lo que evidencia la vulnerabilidad financiera de una parte del sector.
El informe sugiere la necesidad de fortalecer el acceso a instrumentos financieros adaptados a la realidad operativa de las MYPE, así como impulsar programas de educación financiera que mejoren la gestión del flujo de caja y la toma de decisiones.
En tercer lugar aparece la disminución de la demanda, mencionada por el 29.4 % de las empresas. Un 12 % atribuye esta situación a cambios en las preferencias de los clientes y un 9.9 % a la coyuntura económica del país.
En conjunto, los resultados muestran un sector que mantiene expectativas favorables de cara a 2026, pero que enfrenta un entorno más competitivo y con retos financieros que podrían influir en sus decisiones durante el nuevo año.







