La economía de Nicaragua podría particularmente sufrir riesgos significativos como consecuencia de las tensiones causadas por la guerra en Medio Oriente por ser estructuralmente débil y altamente dependiente de factores externos. Además, las promesas rotas de la inversión china son otro factor de debilidad, así lo advierte un análisis del Centro de Estudios Transdiciplinarios de Centroamérica (CETCAM).
Estos riesgos podrían evidenciarse en “la relativa estabilidad macroeconómica”, pues según el CETCAM, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo trasladaría al consumidor el final el ajuste por e aumento del precio del petróleo por la guerra.
Por otro lado, el estudio también señala que el 25 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua corresponde a las remesas, lo que, sería preocupante porque estas ya presentan una “tendencia al estancamiento” por la baja migratoria por las medidas antimigrantes en Estados Unidos, de donde proviene el 80 % de las remesas.
La inversión China se queda en promesas
Pese a las promesas realizadas, un hecho es que se reporta una baja inversión extranjera de China, apenas de solo el 3.5 %, la cual, se concentra especialmente en el sector minero, el cual representa un impacto económico a mediano y largo plazo.
Se estima que con el Tratado de Libre Comercio (TLC), Nicaragua habría importado $1,500 millones en productos chinos, no obstante, China apenas compró $100 millones de productos nicaragüenses. “Esta
disparidad evidencia que la relación económica con China no compensa la dependencia estructural respecto a Estados Unidos” indica el estudio.
La sección sobre Nicaragua concluye con que la continuidad de la dictadura profundiza un contexto de corrupción, opacidad, violaciones a derechos humanos y laborales e incertidumbre jurídica, lo que termina por alejar la inversión y expone al país a sanciones económicas.







