La deuda promedio de los costarricenses se duplicó en diez años

Un estudio de la Universidad de Costa Rica revela que el saldo promedio por persona pasó de $11 mil en 2014 a $21 mil en 2024, mientras los ingresos crecieron solo 11 %.

El monto promedio de las deudas de los costarricenses se duplicó durante la última década, según un estudio de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR).  Según los datos, cada persona económicamente activa pasó de deber ¢5,4 millones (unos $11 mil) en 2014 a ¢10,2 millones (Unos $21 mil) en 2024, lo que representa un incremento del 63 % en el saldo promedio individual.

La Encuesta Actualidades 2025 señala que el 46.9 % de las personas reporta al menos una deuda en su hogar, cifra que coincide con la Encuesta Financiera de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) de 2022, la cual ya advertía que casi la mitad de los hogares estaba endeudada. Sin embargo, el estudio “El sistema de intermediación financiera costarricense: 2024-2024” de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF) indica que el 87 % de la población afirma tener “algún tipo de deuda”, al incluir compromisos formales e informales.

El crecimiento de las obligaciones financieras no guarda proporción con el aumento de los ingresos. Mientras los ingresos de los hogares crecieron alrededor de 11 puntos porcentuales en la última década, las deudas de consumo lo hicieron en aproximadamente 110 puntos porcentuales. Esto convierte al endeudamiento en un sustituto del ingreso, aumentando la vulnerabilidad ante alzas en tasas de interés o cambios en condiciones crediticias.

La investigación advierte que los grupos con menores recursos son los más vulnerables, pues suelen recurrir a préstamos informales con condiciones poco claras.

El investigador Julián Márquez Chavarría explicó que existen realidades diferenciadas en el país.

“Hay realidades diferenciadas en el país, pues hay personas que tienen la necesidad de pedir un préstamo para poder cubrir gastos básicos del hogar y las otras personas que pueden darse el lujo de pedir un préstamo para poder adquirir un bien duradero como lo es un vehículo o una casa”, explicó Márquez.

De hecho, un 18 % de los encuestados afirmó que se endeuda para cubrir necesidades básicas como alimentación, vestimenta o servicios, mientras un 14 % lo hace para vivienda y un 15 % para la compra de vehículo.

El estudio también revela que el 24.7 % de los hogares se quedó sin dinero para cubrir gastos básicos en los últimos 12 meses, y de estos, el 64.7 % recurrió a préstamos. Además, el saldo de los créditos hipotecarios aumentó en promedio 90 puntos porcentuales en la última década y los plazos pasaron de 20 a 25 y hasta 30 años.

Actualmente, una familia con deudas en tarjetas, préstamos personales y financiamiento de vehículos puede destinar entre ¢450,000 ($933) y ¢500,000 mensuales ($1,036) al pago de obligaciones, si su ingreso ronda ¢1 millón ($2,073), superando el umbral del 30 % considerado sostenible.

Las entidades acreedoras son en un 42.2 % bancos, en un 13.6 % cooperativas, en un 12.9 % casas de préstamos o locales de electrodomésticos y en un 10.7 % prestamistas o familiares. El informe concluye que los hogares con mayores dificultades económicas suelen contar con menos contratos escritos y menor información sobre tasas de interés, lo que incrementa su exposición a riesgos financieros.

 

Exit mobile version