Guatemala se consolidó en 2025 como el mayor destino de los medicamentos salvadoreños, al concentrar compras por $45.6 millones, Een un contexto donde el comercio farmacéutico refleja una creciente integración regional, pero también una fuerte dependencia de importaciones extrarregionales.
De acuerdo con datos del Banco Central de Reserva (BCR), Guatemala lideró las adquisiciones de fármacos producidos en El Salvador. Esto representa una porción significativa del total exportado. Honduras y Nicaragua ocuparon el segundo y tercer lugar, con compras por $33.4 millones y $33 millones, respectivamente. En contraste, mercados como Estados Unidos, Panamá y Costa Rica tuvieron menor participación.
El principal rubro exportado fue el de medicamentos preparados para usos terapéuticos o profilácticos, que alcanzó $164.7 millones y un volumen de 27.7 toneladas. Otras categorías, como preparados farmacéuticos específicos, gasas, vendas y sangre humana para fines terapéuticos, registraron montos considerablemente menores.
Pese al dinamismo productivo que reporta la industria local, las exportaciones han mostrado señales de retroceso. Entre 2023 y 2025 se redujeron en poco más de USD 10 millones. Si se analiza un periodo más amplio, la tendencia evidencia estancamiento. Esto contrasta con el crecimiento sostenido de las importaciones.
En efecto, las compras externas de medicamentos casi se han duplicado en la última década, al pasar de USD 353.3 millones en 2016 a $ 672.9 millones en 2025. Solo entre 2023 y 2025 aumentaron en más de $96.9 millones. México encabezó la lista de proveedores con $95.8 millones. Además, Estados Unidos ($69.3 millones), Guatemala ($63.2 millones) y Alemania ($62.6 millones) siguieron en la lista.
El balance comercial evidencia una marcada brecha: el monto importado triplica al exportado, lo que confirma la alta dependencia de El Salvador de insumos farmacéuticos provenientes del exterior. Aunque Centroamérica es clave como mercado y socio estratégico, la mayor parte del abastecimiento del mercado interno proviene de países extrarregionales. Esto plantea desafíos para fortalecer la producción nacional y reducir la vulnerabilidad ante cambios en la oferta internacional.
