El Sistema de Monitoreo y Alerta Temprana del Instituto Hondureño del Café (SATIHCAFE) advirtió un incremento de roya en enero pasado, una letal enfermedad del café que puede destruir la producción, por lo cual el país se encuentra bajo alerta amarilla.
La incidencia de roya aumentó de un 7.57 % a un 8.44 % en enero de 2026. Según el IHCAFE, el repunte responde al aumento en el número de lesiones y en la severidad del daño foliar, así como a la libre circulación de corteros durante la cosecha, que facilita la dispersión del hongo. A esto se suman las condiciones ambientales favorables acumuladas entre diciembre y enero.
El monitoreo nacional sitúa el nivel de riesgo en categoría 4 (alerta amarilla), mientras que la incidencia departamental oscila entre 2.06 % y 14.08 %.
Aunque la mayoría de departamentos se mantiene por debajo del 10 %, Comayagua, Cortés, Santa Bárbara y Yoro registran niveles superiores, considerados de alto riesgo y priorizados para atención técnica y seguimiento epidemiológico.
Además, casi el 30 % de las fincas evaluadas presenta incidencias altas o muy altas —superiores al 10 %—, lo que evidencia acumulación de inóculo y procesos de defoliación en una proporción relevante del parque cafetalero nacional.
El comportamiento de la enfermedad es homogéneo en todos los pisos altitudinales evaluados, lo que indica que las condiciones climáticas actuales han favorecido su desarrollo de manera generalizada, independientemente de la altura de cultivo.
No obstante, el IHCAFE prevé que la incidencia comience a disminuir hacia finales de febrero, asociada a la reducción de las lluvias, el descenso de las temperaturas y la caída natural de hojas infectadas, lo que incrementará proporcionalmente el tejido sano en las plantas.
Como parte de las acciones recomendadas, la institución insta a realizar podas de recuperación inmediatamente después de la cosecha, así como prácticas de manejo como podas sanitarias, regulación de sombra y encalado en las fincas con mayor severidad.







