El Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipa que la economía nicaragüense enfrentará una moderación en su ritmo de expansión en 2026, afectada por la expectativa de menores remesas y un descenso en las exportaciones, según las conclusiones de la consulta al Artículo IV publicadas este martes.
Un equipo de personal del FMI visitó Managua del 3 al 14 de noviembre para la consulta del Artículo IV de 2025, un examen de las condiciones económicas y fiscales de los países socios. A través de un comunicado, el FMI detalló que la agenda incluyó reuniones con el presidente del Banco Central, Ovidio Reyes; el ministro de Finanzas, Oscar Mojica Aguirre, otros altos funcionarios y representantes del sector privado y la comunidad internacional.
Al cierre de la consulta, el FMI indicó que, según el escenario de referencia elaborado por el personal técnico, el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real se desaceleraría a 3.4 % en 2026 desde el 3.8 % estimado para 2025.
Esta proyección incorpora el impacto de un entorno internacional más adverso, incluyendo los aranceles estadounidenses del 18 %, la incertidumbre comercial global y la eliminación de programas de libertad condicional y protección temporal para migrantes nicaragüenses en Estados Unidos, factores que influirían tanto en el flujo de remesas como en la dinámica exportadora.
A pesar de ello, el organismo destacó que la actividad económica se mantiene resiliente. En el primer semestre de 2025, el PIB creció 3.9 %, impulsado por un fuerte desempeño exportador y por el incremento de remesas asociado al endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses.
A mediano plazo, el FMI prevé que el crecimiento se estabilice en torno al 3.4 %, apoyado por la inversión pública y una fuerza laboral en expansión. Las reservas internacionales, aunque amplias, crecerían a un ritmo más lento debido a la reducción de los superávits en cuenta corriente.
Riesgos a la baja e incertidumbre comercial marcan el panorama
Los riesgos para la economía nicaragüense se inclinan a la baja y están rodeados de una alta incertidumbre, advierte el FMI. El organismo señala que un crecimiento global más débil, deterioros en los términos de intercambio, desastres naturales y sanciones internacionales más amplias podrían afectar negativamente la trayectoria prevista.
En el corto plazo también podría haber factores positivos, como mejores términos de intercambio o una mayor inversión pública; sin embargo, el riesgo dominante recae en las decisiones comerciales de Estados Unidos respecto a Nicaragua, con posibles medidas adicionales que podrían anunciarse hacia finales de 2025.
Estas acciones —señala el FMI— podrían perjudicar las exportaciones, la actividad empresarial y el desempeño económico general.
Asimismo, el organismo subraya que para mantener un crecimiento más alto de manera sostenible será necesario fortalecer el clima de negocios y el estado de derecho.
Para el FMI, es crucial mejorar la competitividad y al inversión privada a través de reducción de costos, al tiempo que se mantiene la integridad fiscal con procesos de apelación administrativa oportunos y consistentes.
