El economista salvadoreño Juan José Daboub afirmó que la cumbre convocada por el presidente de Donald Trump en Miami debe convertirse en el punto de partida de una nueva alianza económica hemisférica, orientada a contrarrestar la creciente influencia de China en América Latina y fortalecer el crecimiento regional.
Daboub, presidente de ThinkHUGE, exdirector gerente del Grupo Banco Mundial y exministro de Hacienda de El Salvador, sostiene que Washington tiene una oportunidad estratégica para responder a dos décadas de expansión económica china en el continente.
Según expuso, el comercio entre China y América Latina alcanzó en 2024 un récord de 518 mil millones de dólares, acompañado de más de 120 mil millones en préstamos a gobiernos de la región e inversiones en puertos, telecomunicaciones y sectores estratégicos.
De acuerdo con Daboub, la cita en Miami —a la que fueron invitados mandatarios de Centroamérica y Sudamérica— debe ir más allá de declaraciones políticas y traducirse en medidas concretas como incentivos al “nearshoring” y la posibilidad de que otros países se integren al United States-Mexico-Canada Agreement (USMCA).

El economista propone aplicar el modelo ThinkHUGE, estructurado en cuatro pilares: agilización del comercio con menos barreras y trámites aduaneros; creación de un fondo público-privado de 100 mil millones de dólares para infraestructura; fortalecimiento de la seguridad energética y desarrollo de minerales estratégicos; e inversión en formación laboral para industrias tecnológicas y manufactureras.
Citando estimaciones del Inter-American Development Bank, Daboub subraya que el reordenamiento global de cadenas de suministro podría generar hasta 78 mil millones de dólares adicionales en exportaciones anuales para América Latina, con Centroamérica en posición privilegiada por su cercanía a Estados Unidos y sus acuerdos comerciales vigentes.
Para el exgerente del Banco Mundial, si la cumbre de Miami logra consolidar estos compromisos, podría marcar el inicio de una nueva etapa de integración económica regional, en un contexto de creciente competencia geopolítica entre Washington y Beijing.







