Guatemala puso en marcha su programa nacional para mezclar etanol con gasolina y se convirtió en el primer país de Centroamérica en establecer de forma obligatoria el uso de E10, compuesto por 10 % de etanol y 90 % de gasolina.
La implementación ocurre más de cuatro décadas después de que Guatemala aprobara en 1985 su Ley de Alcohol Carburante. La aplicación de la normativa permaneció postergada por dificultades políticas, económicas y técnicas, entre ellas la falta de reglamentos para poner en funcionamiento el programa.
El programa comenzó oficialmente el 1 de julio de 2026 con un período de acondicionamiento de la cadena de suministro de combustibles que concluirá este viernes 21 de agosto, cuando la mezcla E10 estará disponible en estaciones de servicio de todo el país.
Los primeros cargamentos de etanol procedentes de Estados Unidos ya llegaron a Guatemala para respaldar esta etapa.
El Consejo de Granos de Estados Unidos estima que el nuevo mercado guatemalteco podría representar exportaciones estadounidenses de entre 70 millones y 100 millones de galones de etanol anuales, valoradas entre aproximadamente $154 millones y $220 millones.
Guatemala consume alrededor de 1,000 millones de galones de gasolina cada año, por lo que la implementación nacional de E10 podría generar una demanda aproximada de 100 millones de galones de etanol, valorados en unos $160 millones anuales.
La iniciativa también forma parte del Acuerdo sobre Comercio Recíproco entre Estados Unidos y Guatemala, que contempla el etanol entre sus oportunidades comerciales y hace referencia a compras anuales de al menos 50 millones de galones de producto estadounidense.
El Consejo señaló que apoyó a Guatemala mediante estudios técnicos sobre los posibles beneficios ambientales, sanitarios y económicos de mezclar etanol con gasolina, además de brindar asesoría relacionada con especificaciones de combustibles, estándares y mecanismos de mercado.
También desarrolló capacitaciones junto al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE).
El Consejo invirtió aproximadamente $200,000 durante tres años mediante distintos fondos para apoyar la transición de Guatemala hacia E10 y calcula que el programa podría generar unos $160 millones anuales en exportaciones estadounidenses de etanol.
La organización considera que la experiencia guatemalteca puede convertirse en un referente para otros países de la región, entre ellos Costa Rica, Panamá, El Salvador, Honduras y República Dominicana, que desarrollan o evalúan iniciativas similares.







