Costa Rica se posiciona como el país con mayor recaudación por impuestos a los combustibles en América Latina, según el informe Panorama de las políticas de precios del carbono en América Latina y el Caribe 2025.
El estudio, publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el marco de la COP30 que se realiza en Belém, analiza la efectividad de los instrumentos para fijar precios al carbono —tanto explícitos como implícitos— e identifica a Costa Rica como la economía que más ingresos obtiene a través de esta herramienta fiscal.
De acuerdo con el reporte, el impuesto a los combustibles en Costa Rica equivale al 1.45 % del producto interno bruto (PIB), el nivel más alto entre 21 economías evaluadas.
Le sigue Honduras, con 1.31 %, mientras que México (1.19 %) y Nicaragua (0.99 %) ocupan la tercera y cuarta posición, respectivamente. Guatemala registra 0.52 % y Panamá apenas 0.20 %, mientras que El Salvador no aparece en la medición.
En conjunto, Centroamérica y México alcanzan una recaudación promedio del 0.81 % del PIB por este tipo de gravamen.

Un impuesto clave, pero con un desafío de transición
El análisis destaca que los impuestos a los combustibles funcionan como un precio implícito al carbono, porque desincentivan el consumo de combustibles fósiles y apoyan los objetivos ambientales mediante mecanismos tributarios.
Sin embargo, el organismo advierte que países como Costa Rica y Honduras enfrentan un reto particular: ambos recaudan una proporción importante de sus ingresos fiscales mediante este impuesto, lo que supone un riesgo para sus finanzas públicas ante los compromisos de descarbonización.
A medida que avanzan los planes para reducir el uso de combustibles fósiles, estos países deberán identificar fuentes alternativas de recaudación que compensen la pérdida futura de ingresos destinados al financiamiento de programas nacionales.
El reporte también subraya que los impuestos a los combustibles generan co-beneficios significativos para la salud, ya que contribuyen a la reducción de la contaminación del aire. La evidencia científica muestra una relación directa entre la exposición al material particulado fino (PM2.5) y mayores tasas de mortalidad, así como enfermedades cardiovasculares, respiratorias y algunos tipos de cáncer.
De esa manera, el estudio alega que estos impuestos no solo apoyan los objetivos ambientales y fiscales, sino que también mejoran la calidad de vida de la población al disminuir la carga de enfermedades asociadas con la mala calidad del aire.







